El Mapa de Mercator: ¿Por qué sigue siendo útil a pesar de sus distorsiones?

El Mapa de Mercator: ¿Por qué sigue siendo útil a pesar de sus distorsiones?
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El Mapa de Mercator: ¿Por qué sigue siendo útil a pesar de sus distorsiones?

El mapa de Mercator, esa representación del mundo que hemos visto en las aulas y que altera las dimensiones de los continentes, ha resurgido como tema de discusión. A pesar de las críticas que señalan que muestra a Groenlandia tan grande como África, ofreciendo una visión distorsionada del planeta, un experto ha aclarado el propósito original de este mapa y por qué, después de 500 años, sigue siendo esencial en la era digital.

El origen y el propósito de la proyección de Mercator

Joel Grau Bellet, del Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya (ICGC), explicó en el programa “Herrera en COPE Cataluña” que la proyección de Mercator, creada en el siglo XVI, no se diseñó para comparar el tamaño de los países. Su objetivo principal era facilitar la navegación marítima.

La gran ventaja de este mapa radica en que las líneas rectas trazadas sobre él representan rumbos constantes. Un navegante podía trazar una línea directa desde Lisboa hasta Río de Janeiro, por ejemplo, y mantener un rumbo fijo con su brújula para llegar a su destino. Según Grau, su utilidad para la navegación marítima sigue siendo completamente válida hoy en día, incluso con la existencia de tecnologías como el GPS.

La controversia de la desproporción continental

El problema surge cuando se utiliza el mapa de Mercator para un propósito diferente al que fue concebido.

La controversia sobre la desproporción de los continentes es real, pero es el resultado de una interpretación errónea. “Si tú comparas superficies, no has de escoger esta proyección”, afirmó Grau. Utilizar el mapa de Mercator para comparar áreas es un error fundamental.

Alternativas para comparar superficies reales

Existen “infinitas proyecciones”, pero ninguna es perfecta, ya que es matemáticamente imposible que un mapa plano conserve simultáneamente ángulos, distancias, formas y superficies de la esfera terrestre. La clave está en elegir la herramienta adecuada para cada tarea: “tú has de definir cuál es el objetivo que persigues y escoger la proyección”.

Para comparar áreas, se podría utilizar una proyección equiárea, como la de Gall-Peters.

Sin embargo, estas proyecciones deforman enormemente la forma de los continentes, especialmente en latitudes altas. Con una proyección que mantiene las áreas, “Groenlandia sale muy deformada. Probablemente, si nos la enseñan aislada, Groenlandia no la sabríamos ni identificar, porque sale deformadísima”, explicó Grau.

El resurgimiento en la era digital

La proyección de Mercator ha encontrado una segunda vida en la era de internet debido a su simplicidad matemática. Durante años, gigantes como Google Maps la utilizaron por esta razón fundamental.

“La proyección de Mercator también es útil porque facilita mucho la visualización en aplicaciones web”, comentó el experto.

Al ser una proyección matemáticamente sencilla, los cálculos para mostrarla en pantalla son muy rápidos. “Es fácil de procesar. Desde el punto de vista matemático, es muy sencilla, es fácilmente calculable”, insistió Grau. Esta eficiencia es crucial en el entorno web, donde la velocidad de carga y la fluidez de la navegación son primordiales.

Además, su naturaleza rectilínea se adapta perfectamente a las pantallas cuadradas de ordenadores y móviles, simplificando la representación y la gestión de los datos geográficos. En resumen, la rapidez de cálculo que ofrece ha sido un factor decisivo para su adopción masiva en el mundo digital.