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EL Retrato de “La Chata” de Sorolla: Resurgimiento de una Obra Maestra y la Historia de una Infanta Olvidada
La reciente recuperación por la Policía Nacional de tres obras de arte desaparecidas desde la década de los 70 ha causado revuelo en el mundo del arte. Entre estas piezas destacan pinturas de Joaquín Sorolla y José Moreno Carbonero, pertenecientes a la extinta Sociedad Española de Arte.
La investigación que condujo a la recuperación de los cuadros se inició tras la detección de la ausencia de una pintura que formaba parte de una exposición de la Casa de Alba, que tuvo lugar entre octubre de 2023 y marzo de 2024. Una de las obras más significativas recuperadas es el retrato de Isabel de Borbón y Borbón, conocida como “La Chata”, pintado por Joaquín Sorolla en 1908.
¿Quién fue “La Chata”?
María Isabel Francisca de Asís Cristina Francisca de Paula Dominga de Borbón y Borbón, nacida el 20 de diciembre de 1851, fue la primogénita de la reina Isabel II y su consorte, Francisco de Asís. Fue bautizada al día siguiente en la capilla del Palacio Real de Madrid.
La infanta Isabel pasó a la historia como “La Chata” debido a la peculiar forma de su nariz. Inicialmente ostentó el título de Princesa de Asturias hasta el nacimiento de su hermano Alfonso, seis años después. Volvería a ser la heredera al trono en 1874, cuando Alfonso XII fue proclamado rey, hasta el nacimiento de su sobrina María de las Mercedes en 1880.
“La Chata” fue una infanta muy querida por el pueblo, tanto que se decía de ella que fue “la mejor relaciones públicas que jamás tuvo la dinastía”. Su popularidad pudo haber comenzado durante un viaje por España junto a su madre, impulsado por Leopoldo O’Donnell para mejorar la imagen de la monarquía y vincularla al desarrollo industrial. Durante este viaje, vestían a la infanta con trajes regionales de cada zona que visitaban.
Un Matrimonio Trágico y su Papel en el Reinado de Alfonso XIII
A los 16 años, Isabel fue prometida al príncipe italiano Cayetano de Borbón-Dos Sicilias y Habsburgo, conde de Girgenti, después de que su familia perdiera el reino de Nápoles. Se casaron el 12 de enero de 1846, siendo la boda el último gran acontecimiento celebrado durante el reinado de Isabel II.
Durante su luna de miel, se produjo la Revolución de La Gloriosa y la familia se exilió. Cinco años después, en septiembre de 1871, sufrió un aborto espontáneo y, pocos meses después, su marido se suicidó debido a problemas de salud mental.
A pesar de las presiones, Isabel de Borbón no volvió a casarse y se mantuvo como primera dama durante el reinado de su hermano Alfonso XII. También se encargó de la educación del futuro Alfonso XIII. La leyenda cuenta que fue la única de la familia real a la que se invitó a quedarse en Madrid debido a la simpatía que despertaba, aunque se dice que esto se debía a su estado de salud.
“La Chata” optó por exiliarse junto al resto de la familia y falleció en París el 23 de abril de 1931, a los 79 años. En 1991, sus restos fueron repatriados a España y descansan en la colegiata de la Santísima Trinidad del Palacio Real de La Granja, su residencia favorita.













