El rey de la farándula: Un gazpacho escénico que revisita el Siglo de Oro

El rey de la farándula: Un gazpacho escénico que revisita el Siglo de Oro
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El rey de la farándula: Un gazpacho escénico que revisita el Siglo de Oro

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Ángel Ruiz presenta ‘El rey de la farándula’, una obra que define como un “gazpacho dramático”. Tras su estreno en el Festival de Almagro, la pieza llega al Teatro de la Comedia, dentro de la programación de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, donde se podrá disfrutar del 12 de febrero al 1 de marzo.

Ruiz es el autor de la dramaturgia, el director y el intérprete principal, acompañado en el escenario por el músico Bru Ferri. La idea de este “gazpacho escénico” surgió a petición de Irene Pardo, directora del Festival de Almagro, quien le solicitó contextualizar el Siglo de Oro y ajustarse al tema de los márgenes.

El artista se sumergió en el contexto histórico, político y social del siglo XVII, una época de gran efervescencia artística con figuras como Lope de Vega, Calderón de la Barca, Tirso de Molina, Quevedo, Góngora y Velázquez, pero también un período decadente y oscuro en lo sociopolítico. Esta investigación lo condujo al Rey Felipe IV, quien gobernó durante cuarenta y cuatro años.

Felipe IV: Un monarca contradictorio

Felipe IV es descrito como una “personalidad tremendamente frágil, atormentada, un tipo muy sensible y que apostó realmente por el arte, un gran gestor cultural…

pero un gobernante pésimo”. Ruiz lo convierte en el protagonista-antagonista de su espectáculo.

Para construir la obra, Ruiz combinó elementos musicales, reivindicativos y de denuncia, creando un “gazpacho” con ingredientes como el distanciamiento brechtiano, el cabaret y una dosis de emoción para humanizar al personaje del rey. El objetivo era realizar un análisis psicológico del monarca.

Segismunda: Un personaje paradigmático

Ruiz no interpreta a Felipe IV directamente, sino que ha creado a Segismunda, un personaje que representa algo común en el siglo XVII. Figuras como Cosme Pérez (Juan Rana), un homosexual que fue procesado pero absuelto gracias a sus conexiones, y la práctica de actores y actrices de cambiar de género en escena, eran del gusto de la época.

Segismunda es “actor, cantante, bufón, pícaro…

y amante de Felipe IV”. Este personaje es un confidente del rey, alguien que se ha ganado su confianza desde una posición diferente, permitiendo contar la historia desde una perspectiva única.

Ruiz señala que, a pesar de los avances tecnológicos, moralmente la sociedad no ha cambiado tanto en cuatro siglos. La obra explora el juego entre la realidad y la ficción, entre el presente y el futuro, un tema calderoniano y pirandelliano que se apoya en documentos reales. Segismunda advierte al público que muchas de las cosas que descubrirán serán sorprendentes, pero que todo está documentado y es verdad.

Historia y presente

La obra no solo se centra en la historia, sino que también establece conexiones con el presente.

Felipe IV tuvo un hijo con la actriz María Inés Calderón, Juan José de Austria, quien fue virrey de Sicilia y gobernador de Flandes. Además, se aborda el cisma con Cataluña y la sublevación de los segadores, eventos relacionados con las malas decisiones del Conde Duque de Olivares.

Ruiz ha incorporado a su texto fragmentos de obras de Lope de Vega (‘Fuenteovejuna’) y Calderón de la Barca (‘La vida es sueño’), y ha musicalizado el poema de Quevedo ‘Poderoso Caballero es Don Dinero’ junto a Bru Ferri. También se incluyen piezas musicales de la época, como la ‘Chacona’, una folía de Henri du Bailly, de José Marín y de Monteverdi.

Cabaret y denuncia

Este cabaret particular es un estilo que ha acompañado a Ángel Ruiz a lo largo de su carrera. La obra comienza con un tono de cabaret que se vuelve más oscuro en la segunda parte, rompiendo la cuarta pared y finalizando con una defensa de los artistas como portadores de la verdad.

Se explora la relación entre el poder y el arte, cómo se necesitan mutuamente, pero cómo el arte puede resultar incómodo. Se destaca cómo artistas como Bad Bunny hacen política a través de su arte, y cómo el teatro, el cabaret y el distanciamiento brechtiano son herramientas esenciales.

El absurdo y el humor son válvulas de escape que Ruiz utiliza para apelar al intelecto, despertar conciencias y fomentar la reflexión en el espectador. En definitiva, ‘El rey de la farándula’ es un “gazpacho dramático” que invita a reflexionar sobre el pasado y su impacto en el presente.