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El ‘segundo corazón’ está en tus pantorrillas: así mejora la circulación al caminar
Todos sabemos de la importancia del corazón, el músculo que bombea sangre incansablemente para nutrir y oxigenar cada célula del cuerpo. Sin embargo, a menudo olvidamos la fuerza de la gravedad y cómo el cuerpo lucha contra ella para evitar que la sangre se acumule en los pies.
El retorno venoso: un viaje cuesta arriba
El cuerpo humano ha desarrollado una solución ingeniosa: un ‘segundo corazón’. Este no es un órgano adicional, sino una función que ejercen los músculos de las pantorrillas, especialmente los gemelos y sóleos. Cuando la sangre arterial llega a los capilares de los pies, las venas deben enviarla de vuelta al corazón, un viaje cuesta arriba de más de un metro debido a la gravedad.
El sistema venoso de las piernas cuenta con dos elementos clave para facilitar este retorno. Primero, las venas tienen válvulas unidireccionales que solo se abren hacia el corazón, impidiendo que la sangre retroceda. Segundo, la bomba muscular, el ‘segundo corazón’, impulsa la sangre hacia arriba. Las venas profundas están incrustadas entre los músculos de la pantorrilla. Al caminar, fortalecemos estos músculos, y la presión que ejercen al contraerse ayuda a empujar la sangre que podría estancarse en las piernas, especialmente al estar de pie o sentados con las piernas cruzadas.
Combinado con las válvulas, este mecanismo de bombeo es eficiente para vencer la gravedad, hasta que falla.
Sedentarismo: un riesgo para la circulación
La inactividad paraliza el sistema de bombeo de las piernas. Las válvulas deben soportar la presión de una columna continua de sangre, lo que debilita las paredes venosas y provoca que las válvulas fallen, iniciando un círculo vicioso.
Un retorno venoso deficiente empeora progresivamente, dificultando la actividad que podría prevenirlo: caminar. Las primeras señales suelen ser las arañas vasculares, seguidas de las venas varicosas, que causan pesadez, dolor, picor y calambres.
Según el investigador del Servicio de Salud de Madrid, Borja Herraiz Ahijado, las varices pueden evolucionar a úlceras venosas crónicas, heridas dolorosas que tardan años en curarse, afectando significativamente la calidad de vida de los pacientes.
Un estudio controlado en pacientes hospitalarios demostró que un programa de ejercicio diario, denominado “piernas activas”, logró la curación completa en tres cuartas partes de los pacientes que caminaron, superando a quienes no lo hicieron.
Caminar: la clave para activar el ‘segundo corazón’
La doctora Samar Elgeadi, especialista en hipertensión, señala que caminar regularmente puede reducir la tensión arterial entre cinco y diez milímetros de mercurio, un ajuste significativo que a menudo requiere medicación.
Un estudio aleatorio y controlado de 2021 encontró que un programa de ejercicio aeróbico, de fuerza y estiramientos mejoraba los resultados en pacientes con insuficiencia venosa crónica, en comparación con la terapia de compresión. Caminar entre 20 y 40 minutos, dos o tres veces por semana, es una dosis eficaz para obtener beneficios.
Además del sedentarismo, la obesidad y la hipertensión están estrechamente relacionadas con la insuficiencia venosa. La hipertensión dificulta el retorno de la sangre, y la obesidad aumenta la presión abdominal, impidiendo el flujo sanguíneo adecuado, como ocurre durante el embarazo.
Un mal retorno venoso puede provocar trombosis venosa profunda, con riesgo de embolia pulmonar. Se recomienda levantarse y caminar cada hora para evitar problemas. Estar sentado más de dos horas es perjudicial para las piernas.
La doctora Elgeadi advierte que el paseo debe ser a paso ligero y continuo, hasta sudar un poco. Recomienda caminar a personas con varices y a jóvenes con cifras límite de azúcar, colesterol o hipertensión, para mejorar su salud y evitar la medicación.
Caminar es la medicina preventiva más accesible y económica para activar el ‘segundo corazón’ y prevenir problemas venosos. Se deben evitar periodos prolongados sentado e incluir caminatas en la rutina diaria, como volver a casa caminando o ponerse de puntillas para activar los gemelos.
Según Herraiz, el sistema venoso es casi perfecto, pero no está diseñado para una vida sedentaria. La falta de actividad física es un problema creciente que podría empeorar en el futuro.













