
EL TESORO DE VILLENA: UN LEGADO DE LA EDAD DEL BRONCE
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En 1963, el arqueólogo José María Soler García hizo un descubrimiento trascendental: el Tesoro de Villena. Este conjunto de objetos de oro, plata, hierro y ámbar, con una antigüedad de aproximadamente tres mil años, revolucionó la comprensión de la arqueología europea.
El tesoro, compuesto por 59 piezas que suman casi diez kilos de metales preciosos, fue encontrado cerca de la Sierra del Morrón, en Villena (Alicante). Rápidamente se reconoció como el mayor tesoro áureo de la Península Ibérica y el segundo más importante de Europa, superado únicamente por el de las Tumbas Reales de Micenas.
El hallazgo fue fortuito. Francisco García Arnedo, un albañil, encontró un brazalete de oro mientras trabajaba.
La joya llegó a manos del joyero Carlos Miguel Esquembre, quien alertó a Soler. La investigación condujo al equipo de Soler al Barranco del Panadero, donde encontraron una vasija con numerosos objetos de metales preciosos.
El Tesoro de Villena se compone principalmente de brazaletes, cuencos, frascos y botones ornamentales. De las 66 piezas recuperadas, 59 están completas, predominando el oro (más del 90 %) sobre la plata, el hierro y el ámbar.
Brazaletes y orfebrería
Los 28 brazaletes destacan por su peso (más de cinco kilos en total) y su complejidad técnica. Fueron moldeados, calados y decorados con punzones y cinceles, lo que evidencia un dominio excepcional de la orfebrería.
El brazalete número 29 es considerado una obra maestra por su equilibrio estético y su rica decoración, con más de 500 puntas talladas en oro.
El tesoro incluye también once cuencos de oro batido, una vajilla de lujo sin precedentes en la península ibérica, y cinco frascos metálicos de oro y plata, con formas esferoidales y detalles geométricos finos. Estos recipientes muestran afinidades con la cultura argárica y sugieren la existencia de una élite que dominaba la metalurgia y los símbolos de prestigio social.
Hierro meteórico
Un aspecto clave del tesoro son las dos piezas de hierro encontradas junto a los objetos de oro. Los análisis revelaron niveles de níquel característicos del hierro meteórico, es decir, material procedente de meteoritos. Esto las convierte en los objetos de hierro más antiguos encontrados en la península ibérica, confirmando que en esa época el hierro era un metal noble, utilizado para ornamentación y simbolismo.
Origen del oro y contexto cultural
Los análisis de 1968 indicaron que el oro del tesoro contiene pequeñas proporciones naturales de plata y cobre, lo que sugiere una procedencia local, posiblemente de yacimientos auríferos en el sureste ibérico, entre los ríos Segura y Vinalopó.
Crónicas antiguas mencionan la riqueza mineral de la zona, reforzando la hipótesis de un centro metalúrgico autóctono en el área de Villena.
El tesoro fue depositado en una vasija de cerámica argárica, lo que vincula su ocultamiento con el poblado del Cabezo Redondo, uno de los yacimientos más importantes del Bronce peninsular. Para Soler, este asentamiento fue el centro de una cultura avanzada, capaz de producir una vajilla ceremonial en oro y plata, única en Occidente.
El hallazgo, datado en torno al 1000 a. C., coincide con el auge de las redes comerciales mediterráneas que conectaban la península con el Egeo, lo que explicaría las similitudes formales con otros tesoros de la época. Desde su primera exposición en 1963, el Tesoro de Villena ha sido admirado en diversos países y se conserva bajo estrictas medidas de seguridad.
Su descubrimiento reveló el esplendor técnico de los orfebres del Bronce ibérico, convirtiendo a Villena en un símbolo del patrimonio arqueológico europeo.













