Extremadura registra un aumento significativo en sus reservas hídricas

Extremadura registra un aumento significativo en sus reservas hídricas
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Extremadura registra un aumento significativo en sus reservas hídricas

Las reservas de agua en Extremadura han alcanzado un volumen de 9.011 hectómetros cúbicos, lo que representa un 62,4% de la capacidad total de almacenamiento de la región. Esta cifra, correspondiente a datos del 19 de enero de 2026, supera significativamente los niveles del año anterior y se sitúa por encima del promedio de los últimos diez años.

La cuenca del Guadiana ha experimentado un notable incremento del 20,5% en comparación con el año precedente, debido a una menor presión para la producción hidroeléctrica en comparación con la cuenca del Tajo.

Posibilidad de desembalses y la importancia de las presas

Este favorable escenario hidrológico podría conllevar la necesidad de desembalsar agua si las precipitaciones continúan siendo abundantes durante el invierno y la primavera.

Julián Mora Aliseda, catedrático de Ordenación del Territorio, subraya la importancia estratégica de las presas, destacando que “siguen siendo esenciales para garantizar el abastecimiento, regular avenidas, apoyar al regadío y la producción energética”.

El catedrático defiende el papel crucial de estas infraestructuras para mitigar los efectos de eventos climáticos extremos, como sequías e inundaciones. Recuerda que la construcción de muchas de estas presas en las décadas de los 50 y 60 del siglo pasado respondió precisamente a la alternancia de periodos húmedos y secos, una necesidad que se remonta incluso a la época romana.

¿Agua suficiente para nuevos proyectos de regadío?

Considerando las cifras actuales, Julián Mora Aliseda afirma que existen recursos hídricos suficientes para impulsar nuevos proyectos.

“Hay suficientes recursos hídricos para emprender nuevos regadíos”, declara, señalando específicamente al proyecto de Tierra de Barros, una demanda largamente solicitada. Considera que este tipo de iniciativas “no sólo son posibles, sino coherentes con un sistema hidráulico que demuestra su capacidad para gestionar tanto sequías cíclicas como episodios de lluvias intensas”.

Según el experto, las presas, diseñadas para gestionar la irregularidad hídrica, siguen cumpliendo su función.

Mora Aliseda concluye que la situación actual contradice las previsiones más pesimistas, afirmando que “los datos actuales desmienten por su evidencia los escenarios apocalípticos”.