
Fallece Rafael Amador, figura clave del blues flamenco
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El músico sevillano Rafael Amador ha fallecido a los 65 años, dejando un legado imborrable en la música española como cofundador de los influyentes grupos Veneno y Pata Negra.
Proveniente de una familia profundamente arraigada en el flamenco, Rafael creció inmerso en la música junto a su hermano Raimundo Amador y Diego, un cantaor y multiinstrumentista. Su entorno, el barrio de Las Tres Mil Viviendas, fue un crisol donde la música era un bien común. Esta conexión natural con las raíces flamencas se fusionó con los sonidos contemporáneos que llegaban a España a través de las bases estadounidenses, permitiendo a los hermanos Amador, entre otros, encontrar puntos en común entre el arte jondo, el blues y el rock. Así, transitaron el camino abierto por artistas como Triana o los Smash, dando forma a un lenguaje musical innovador.
Un encuentro determinante fue con Kiko Veneno, músico de Figueres que había viajado por Estados Unidos y se había empapado de contracultura.
La creación de Veneno
A finales de los años 70, en una España en plena transición democrática, Rafael Amador y Kiko Veneno formaron el grupo Veneno. A pesar de la breve duración del proyecto y de la inicial incomprensión hacia su álbum homónimo, Veneno dejó una huella imborrable, siendo considerado uno de los grandes discos de finales del siglo XX. Revistas especializadas lo situaron en lo más alto de sus listas de música española.
La portada original del disco, una tableta de hachís, fue censurada, reflejando la audacia de unos músicos que desafiaban las normas sociales con letras provocadoras.
Tras la disolución de Veneno, la fusión del flamenco continuó con otros proyectos como “La leyenda del tiempo” (1979) de Camarón de la Isla, en el que colaboraron Raimundo y Kiko Veneno.
Pata Negra y el “Rock Gitano”
La creatividad de los hermanos Amador se materializó en Pata Negra, un proyecto que debutó discográficamente en 1981. Al año siguiente, lanzaron “Rock gitano”, un título que definía su propuesta. Con el apoyo del sello Nuevos Medios, Pata Negra alcanzó su mejor versión en discos como “Guitarras callejeras” (1985) y “Blues de la frontera” (1987).
De esta etapa surgieron éxitos como “Camarón, Lunático” o “Pasa la vida”, que se beneficiaron de una mayor apertura del público hacia la fusión musical. Los hermanos incluso aparecieron en la película “Bajarse al moro”. El virtuosismo y el espíritu transgresor marcaron la trayectoria de Pata Negra, que, con Raimundo en solitario, popularizó el estribillo “todo lo que me gusta es ilegal, inmoral o engorda” en el disco “Inspiración y locura” (1990).
Un abismo personal y la recuperación
En el mejor momento de su carrera, Rafael Amador cayó en la adicción a las drogas. Aunque siguió grabando discos, nunca recuperó su mejor forma. “La heroína no es buena para nadie”, reconoció en una entrevista. “En un tiempo he perdido hasta mi familia”.
Sin embargo, logró salir adelante, recuperar a su familia, recibir el reconocimiento de sus compañeros y colaborar con jóvenes artistas. “La música es todo para mí. Demasiado tiempo he estado sin tocar”, lamentaba. Siguió escuchando a Camarón, Paco de Lucía y Miles Davis, y componiendo nuevas canciones hasta el final de sus días.













