Hallazgo sorprendente en una necrópolis aborigen de Canarias: ¿Una tumba con influencias cristianas?

Hallazgo sorprendente en una necrópolis aborigen de Canarias: ¿Una tumba con influencias cristianas?
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Hallazgo sorprendente en una necrópolis aborigen de Canarias: ¿Una tumba con influencias cristianas?

Un descubrimiento inusual ha revolucionado las investigaciones en la necrópolis aborigen de Tenefé, en Gran Canaria. Arqueólogos encontraron un esqueleto con características atípicas en el túmulo 8, la tumba más grande del cementerio indígena. Lo que llama la atención es que, a diferencia de los otros nueve cuerpos hallados en las once tumbas (dos de ellas vacías), este individuo está orientado con los pies hacia el norte y tiene las manos cruzadas sobre la pelvis, una postura similar a los enterramientos cristianos.

“Es una hipótesis, pero solo tenemos indicios; las pruebas para responder a esa cuestión las debe aportar la investigación en laboratorio”, señala Paloma Cuello del Pozo, codirectora de la excavación, financiada por el Gobierno de Canarias.

Un cementerio con historia

Las investigaciones en este yacimiento comenzaron a principios de siglo, con varias campañas realizadas a lo largo de los años. La más reciente, que duró un mes, concluyó en diciembre pasado con la excavación de los cuatro túmulos restantes. En total, se han localizado nueve individuos, cuyas dataciones se sitúan entre finales del siglo XIII y el primer tercio del XV, coincidiendo con la conquista del Archipiélago.

Los cuatro esqueletos encontrados en la última intervención aún no han sido datados. Tras ser documentados y extraerse muestras para su análisis en laboratorio, los restos fueron cubiertos para garantizar su conservación.

Un ritual funerario diferente

La Dra. Cuello destaca que la disposición del esqueleto en el túmulo 8 es “especialmente singular dentro del conjunto funerario, ya que el individuo fue depositado con una orientación sur–norte, invertida respecto al patrón predominante documentado en los otros túmulos del yacimiento”. La posición de las manos, cruzadas sobre la región pélvica, también es inusual y sugiere un rito funerario diferente.

Los investigadores concluyen que “la combinación de la orientación atípica, la postura del cuerpo y la posición de las extremidades plantea la posibilidad de que este individuo recibiera un tratamiento funerario distinto al documentado en otros túmulos del yacimiento”. Estas diferencias, unidas a la monumentalidad del túmulo, podrían indicar diferencias de estatus, procedencia o identidad dentro del grupo.

Análisis para determinar origen y características

Para determinar la edad y el sexo del difunto, se realizarán análisis osteométricos y morfológicos. Los primeros indicios sugieren que se trata de un varón adulto, debido a la robustez y longitud de los huesos y a los rasgos generales y marcadores dentales, según explica el Dr. Gabriel de Santa Ana Aguiar, codirector de la excavación.

Para determinar si se trata de un individuo foráneo, los expertos realizarán análisis paleogenéticos y geoquímicos. Paloma Cuello ha aplicado en otros restos humanos el método de isótopos de estroncio, “una herramienta que ayuda a indagar la procedencia, ya que a través de la alimentación los organismos introducimos trazas de la geoquímica local”.

Cuerpo amortajado

Lo que sí parece claro es que el cadáver del túmulo 8 recibió un tratamiento funerario diferente al de los otros individuos exhumados. Este túmulo es el más monumental del yacimiento, con una tipología diferente a las otras tumbas. El cuerpo fue enterrado a medio metro de profundidad, cerca del perímetro de piedras, dejando un espacio libre de 60 centímetros entre el difunto y el anillo lítico.

Aunque no se han encontrado restos textiles y/o vegetales, los arqueólogos consideran que este cuerpo, al igual que otros del mismo cementerio indígena, fue amortajado. La alta salinidad de los sedimentos dificulta el análisis químico, “porque es probable que haya degradado posibles restos de las mortajas”.

El análisis preliminar de la posición corporal sugiere “el empleo de mortaja, deducido a partir de la estrechez global del paquete óseo y, en particular, de la disposición constreñida de las extremidades”, rasgos compatibles con un cuerpo envuelto en un fardo mortuorio, que también se observan en “la mayoría de individuos enterrados en la necrópolis”.

La necrópolis de Tenefé, situada en el sur de Gran Canaria, cerca del campo de regatas de Pozo Izquierdo, es un yacimiento de la época de contacto entre los primeros colonos de las Islas y los europeos. Este pequeño cementerio de carácter tumular está bien documentado, con su primera intervención arqueológica remontándose a 2002.