INSÓLITO: CRECIDA DEL RÍO PERDONA COLECCIÓN DE PINBALL

INSÓLITO: CRECIDA DEL RÍO PERDONA COLECCIÓN DE PINBALL
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

INSÓLITO: CRECIDA DEL RÍO PERDONA COLECCIÓN DE PINBALL

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

La crecida del río Alagón dejó un sabor agridulce a Jesús Carballo, residente de la urbanización La Isleta en Coria. Tras ser evacuado el jueves pasado, pudo regresar a su hogar este lunes y constatar los daños provocados por la inundación, que alcanzó los 50 centímetros.

Un tesoro a salvo

Sin embargo, en medio de la devastación, Jesús celebró que su preciada colección de máquinas de pinball, construida a lo largo de los años, se salvó por completo.

La pasión de Jesús por estas máquinas recreativas se remonta a dos décadas atrás, cuando adquirió su primera máquina a un técnico jubilado. Tras experimentar algunas averías, decidió aprender a repararlas por sí mismo. “Esa máquina la vendí, con el dinero me compré dos más, y ahí empezó todo”, explica.

Desde entonces, se dedicó a comprar, arreglar y vender, lo que le permitió construir gradualmente su propia colección.

Con el tiempo, reunió 170 máquinas de pinball de diversos modelos, desde los años 60 hasta la actualidad.

De afición a sustento

Esta afición se convirtió en su modo de vida con la empresa Eventos Arcade Extremadura, con la que recrea antiguas salas de máquinas recreativas en eventos por toda la región.

Jesús se siente “desgraciado y afortunado” a partes iguales. Desgraciado porque el agua destrozó su casa y tendrá que desechar gran parte del mobiliario. Afortunado porque el agua solo subió unos 30 centímetros en la sala de máquinas, ubicada en una zona más elevada. Gracias a esto, las 60 máquinas de colección que guardaba allí se salvaron.

“Es, digamos, media vida de trabajo y de ahorro para poder llegar a tener esa colección”, afirma.

Mientras el nivel del río crecía, Jesús confiesa que era “de las pocas personas de aquí de Coria que estaban en unas escaleras que hay, que se accede a la urbanización, casi rezando y mirando a mi calle y pensando que no suba más el agua, que no suba más el agua”. Su mayor preocupación en ese momento era la inversión representada por todas esas máquinas.

Una colección para compartir

Su colección no es solo para él. La sala está abierta para cualquiera que quiera revivir viejos tiempos. “Yo me siento muy feliz cuando hay gente que me llama y viene un sábado, un domingo, y se pone a jugar y vuelve a revivir aquellos momentos en los que era joven”, relata.

Las máquinas están preparadas para jugar gratuitamente con solo pulsar un botón, porque, como él mismo dice: “¿Para qué se tiene una colección si no se disfruta de ella?”.

Su pasión va más allá del coleccionismo, ya que también compite.

Recientemente quedó en el puesto 11 en la final de España de Pinball, entre los 50 mejores del país. Ahora, mientras se dedica a las labores de limpieza para volver a la normalidad, espera que su empresa reciba un impulso “y salgamos de este bache que tenemos ahora mismo”.