Joan Didion: ¿Santa secular o producto de marketing? Una nueva biografía desmitifica a la icónica escritora

Joan Didion: ¿Santa secular o producto de marketing? Una nueva biografía desmitifica a la icónica escritora
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Joan Didion: ¿Santa secular o producto de marketing? Una nueva biografía desmitifica a la icónica escritora

La figura de Joan Didion, tras su fallecimiento en 2021, trascendió el ámbito literario para convertirse en un fenómeno social. Su funeral consolidó la imagen de una santa laica de las letras estadounidenses, una escritora frágil que transformó la tragedia en arte. Sin embargo, una nueva biografía, ‘Didion & Babitz’ de Lili Anolik, plantea una perspectiva poco convencional: ¿fue Didion, ante todo, un producto de marketing extraordinariamente exitoso?

La construcción de un personaje

Anolik examina la meticulosa atención que Didion prestó a su proyección pública, sus relaciones sociales y la construcción de su personaje. Norman Mailer llegó a describirla como “la perfecta publicidad de sí misma”.

El libro confronta dos mundos: el de Didion y el de Eve Babitz, una figura más espontánea y caótica del Los Ángeles de los años sesenta. Babitz, musa de artistas y cronista de su tiempo, sirve como un “cristal” a través del cual observar la opacidad y el hermetismo emocional de Didion.

Con un tono que oscila entre la biografía y el chisme, Anolik sugiere que la fragilidad de Didion fue una máscara. “Era una manera de ocultar su audacia, su insolencia, la escandalosa confianza en sí misma, atributos que, como mujer, no debía tener”, escribe. En una carta nunca enviada, Babitz criticó a Didion por su desprecio hacia el feminismo.

Una carrera labrada con estrategia

La biografía de Anolik desmantela el relato idealizado del ascenso de Didion: desde sus inicios en ‘Vogue’ hasta su matrimonio con John Gregory Dunne y su consagración literaria.

Su primera novela fue publicada como un favor, recibiendo críticas moderadas, y su vida personal no estuvo exenta de dificultades. Como muchos escritores jóvenes, Didion tuvo que buscar activamente el reconocimiento.

Su matrimonio con Dunne, según Anolik, fue una alianza estratégica. Dunne fue su editor, corrector y primer lector. “Estaban unidos por la cinta de la máquina de escribir”, recordaba Babitz.

Esta unión profesional, sin embargo, no excluyó una relación afectuosa.

El éxito y las omisiones de ‘El año del pensamiento mágico’

Uno de los puntos más controvertidos del libro se centra en ‘El año del pensamiento mágico’, la obra que Didion escribió sobre la muerte repentina de su marido. Anolik argumenta que fue un producto más calculado de lo que se suele admitir, un “acto meditado, que requiere desapego, explotación, tener la piel gruesa”.

El libro omite aspectos importantes de la vida de Dunne, como su posible homosexualidad o bisexualidad, y su carácter irascible y problemas con el alcohol, así como el propio alcoholismo de Didion. Tampoco se mencionan estos temas en ‘Noches azules’, el libro sobre la muerte de su hija. “El dolor de la vida se convirtió en el oro de la literatura por medio de su máquina de escribir”, resume Anolik.

Un primer amor decisivo

La primera novela de Didion, ‘Río Revuelto’, fue escrita para Noel Parmentel, su primer gran amor, quien hizo todo lo posible para que se publicara.

Didion quedó embarazada de él a los 24 años, pero perdió el bebé. Parmentel también fue quien le presentó a Dunne. “Sin mí, tal vez nunca hubiera habido una Joan Didion. Yo inventé a Joan Didion”, afirma el escritor.

Vida social y ambiciones

Didion y Dunne eran asiduos a las fiestas de Hollywood y del mundo literario.

“Podían ir a cuatro en una noche; iban, veían lo que había que ver, se iban”, recuerda Josh Greenfeld. Buscaron la amistad de Christopher Isherwood, y al no conseguirla, crearon su propia camarilla.

Anolik no cuestiona la calidad de la obra de Didion, sino el personaje que construyó. “Encuentro que es un personaje, medio princesa, medio aguafiestas, difícil de soportar”, concluye. “Y le guardo rencor porque a nosotros, sus inocentes lectores, nos lanza un ejército interminable de ensayistas personajes, mujeres jóvenes de clase media que se toman sus propios sentimientos ultra en serio y esperan que nosotros hagamos lo mismo”.

El problema, según Anolik, no es Didion, sino las imitadoras que intentan emularla sin éxito.