José Luis Guerín: Un cineasta que desafía las redes sociales y celebra la complejidad de lo real

José Luis Guerín: Un cineasta que desafía las redes sociales y celebra la complejidad de lo real
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José Luis Guerín: Un cineasta que desafía las redes sociales y celebra la complejidad de lo real

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José Luis Guerín, director de obras maestras como ‘Innisfree’ y ‘En construcción’, regresa con ‘Historias del buen valle’, una película que explora con humanismo y complejidad una comunidad en los márgenes. Su cine, que se toma su tiempo y mira sin prejuicios, contrasta con la rapidez y las fórmulas algorítmicas del cine actual, invitando al espectador a la emoción y la reflexión.

Vallbona: Un espacio inhóspito que revela su belleza

Guerín describe sus primeras visitas a Vallbona como “desalentadoras”, un espacio que inicialmente le pareció inhóspito y carente de vida pública. A diferencia de ‘En construcción’, donde las historias y los personajes eran fácilmente visibles, en Vallbona requirió un trabajo más introspectivo para descubrir las formas de mirar a través de los personajes que querían colaborar.

Para Guerín, lo importante es la implicación personal en cada proyecto, independientemente de si surge de una fantasía inicial o de una propuesta externa. Siempre busca la libertad de mirar y encontrar lo revelador, incluso en lugares que inicialmente le desagradan, creyendo que el problema reside en la falta de tiempo dedicado a observarlos.

El peligro del ombliguismo y la importancia de tender puentes

Guerín critica la tendencia actual en el cine de centrarse en temas cercanos e introspecciones personales, advirtiendo del riesgo de caer en el “ombliguismo” y el “narcisismo”. Para él, el cine es una forma de tender puentes entre realidades diferentes, y limitar a los cineastas a filmar solo su entorno inmediato sería empobrecedor.

En este sentido, coincide con Lucrecia Martel en que no hay que temer la acusación de apropiación cultural si uno se acerca con honestidad. La cultura digital y la proliferación de cámaras ligeras han facilitado el cine en primera persona, un fenómeno que atrae a muchos jóvenes, aunque también conlleva el riesgo de la vulgarización.

La forma como vehículo para comunicar sentimientos e ideas

Guerín destaca la importancia de las formas en el cine, no como ornamento, sino como el vehículo para comunicar sentimientos e ideas. Esta forma de entender el cine es una muestra de respeto hacia el espectador y una forma de relacionarse con el mundo.

En contraposición a las redes sociales, donde se simplifica la realidad y se reduce a las personas a categorías únicas, el cine debe restablecer la complejidad de lo real. Guerín se opone al “esquematismo atroz” de las redes y busca que la calidad de sonido de un personaje de su barrio sea la misma que la de Marlon Brando.

Cine social: Un término problemático

Guerín se muestra preocupado por la etiqueta de “cine social”, ya que a menudo implica una simplificación de la realidad para ilustrar un discurso. Para él, la realidad es compleja, contradictoria y ambigua, y reducirla a una ilustración obvia es faltar al respeto al espectador.

Considera que tratar al espectador de “idiota” es una forma de política, y defiende la necesidad de tratarlo con madurez y dejarle que juzgue por sí mismo.

‘Historias del buen valle’: Un reflejo de la morfología humana de un barrio

En ‘Historias del buen valle’, Guerín explora el barrio de Vallbona como un tema en sí mismo, eligiendo a sus personajes por su significación en la morfología humana del lugar. La película busca representar la diversidad del barrio, desde la payesía catalana hasta la nueva emigración global, y abordar temas como el desahucio y la precariedad.

Guerín reconoce la conexión entre ‘En construcción’ e ‘Historias del buen valle’, señalando que la destrucción de los viejos edificios y el desalojo de los vecinos en la primera película tienen como consecuencia el desplazamiento de la vida popular hacia la periferia, como se muestra en la segunda. En un contexto donde los centros urbanos están ocupados por franquicias y turistas, es cada vez más difícil encontrar el gusto por la vida cotidiana popular.