
Jóvenes en Crisis: El Aumento del Malestar Emocional y una Solución Inesperada
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La salud mental de los jóvenes se ha convertido en una preocupación social creciente, con un aumento de casos de autolesiones, trastornos alimentarios, adicción a las pantallas y dificultades para concentrarse. Ferrán Riera, pedagogo con amplia experiencia, observa este fenómeno y lo describe como un “malestar emocional disruptivo” que afecta profundamente la vida de los jóvenes y sus familias.
Un Problema Multifactorial
Según Riera, este malestar se ha incrementado significativamente en los últimos años, manifestándose en una autopercepción negativa, victimismo y la sensación constante de ser juzgados. Incluso los estudiantes más brillantes se preocupan más por cumplir con las expectativas académicas que por aprender. Este problema no discrimina clases sociales ni afecta solo a familias disfuncionales.
El experto señala que el problema es multifactorial, siendo el abuso de la tecnología y las redes sociales uno de los principales contribuyentes.
Este mundo virtual aleja a los jóvenes de la realidad y del contacto con lo tangible, que es crucial para estructurar su relación con el mundo y ordenar sus pensamientos. A esto se suma el miedo transmitido por los padres, la sobreprotección y la presión por el éxito, generando personalidades egocéntricas que dificultan su interacción con el entorno.
Crisis de Significado y la Desconexión con el Futuro
La crisis es más profunda de lo que parece, una verdadera “crisis de significado”. El modelo de vida tradicional ya no atrae a muchos jóvenes, quienes perciben que el mundo que se les ofrece no les interesa. La inmediatez digital alimenta la impaciencia, chocando con la realidad de que las cosas importantes requieren tiempo y esfuerzo.
Además, les resulta difícil asumir el sacrificio necesario para alcanzar sus metas.
El Trabajo Manual como Solución
Ante esta situación, Riera y su equipo han encontrado una solución efectiva: el trabajo manual. En sus escuelas, los alumnos con dificultades participan en actividades prácticas como cocinar, trabajar en el huerto, ayudar en el mantenimiento o cuidar de los más pequeños. Estas tareas se integran en el currículo y se evalúan.
La clave, según Riera, es que el trabajo tangible, donde uno crea algo útil, ayuda a ordenar la mente y facilita una conexión honesta con la realidad. Esta experiencia combate la impaciencia y produce un efecto tranquilizador.
Resultados Tangibles y un Proyecto Innovador
Los resultados del enfoque son reveladores.
Un alumno, por ejemplo, dedicó un domingo a terminar una valla para un oasis de insectos en la escuela, explicando que este trabajo le permitía “hacer silencio en la cabeza” y “ordenar las cosas”. Ver el resultado tangible de su esfuerzo les devuelve orgullo, valor y la motivación para enfrentar nuevos desafíos.
Esta filosofía ha llevado a la creación de ‘La Central de los Oficios’, un proyecto de las escuelas L’ISAX y La Gleba para combatir el abandono escolar y la falta de rumbo de muchos jóvenes. La iniciativa ofrece la oportunidad de aprender un oficio y recibir apoyo personal para reconstruir los “vínculos con las cosas” perdidos: con la sociedad, el trabajo y la familia. El objetivo final es que los jóvenes recuperen el deseo por el valor de las cosas y la motivación para vivir una vida plena.













