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La burbuja del alquiler amenaza a colectivos sociales en Santander
Dos centros sociales autogestionados en Santander, Smolny y La Libre, se enfrentan al fin de sus contratos de alquiler tras 8 y 15 años, respectivamente, en sus ubicaciones actuales. Además, otro centro sociocultural, que prefiere mantener el anonimato, se enfrenta a una subida de alquiler “de casi el doble” en una zona en proceso de gentrificación.
La Libre busca alternativas ante la venta de su local
El colectivo sociocultural y librería La Libre lanzó una alerta a principios de 2026: las propietarias han puesto el local en venta, dejando poco margen de maniobra. La Libre busca alternativas para seguir existiendo y ha convocado una asamblea para evaluar opciones, como recaudar fondos para la compra del local o aumentar la cuota de socios.
La situación es crítica, ya que un local de sus características, incluso necesitando reforma, costaría el doble hoy en día. La Libre, un espacio autogestionado de 100 metros cuadrados en una de las calles más antiguas de Santander, ha pagado 550 euros de alquiler desde 2009. Ahora, se enfrenta a la incertidumbre de su futuro tras 25 años de existencia.
Desde el colectivo describen La Libre como “un proyecto militante y la casa de muchos colectivos más”. Reconocen que los propietarios querrían que se quedaran, pero la gentrificación y la burbuja inmobiliaria hacen imposible encontrar un local en las mismas condiciones.
Smolny podría ser destinado al turismo
En Smolny, sospechan que su local, ubicado en el barrio del Carmelo, podría ser destinado al uso turístico. Este barrio ha experimentado una transformación en los últimos años, con antiguos comercios reconvertidos en locales cerrados o destinados al turismo.
Smolny, un espacio de 160 metros cuadrados, realiza recogida y reparto de comida a familias vulnerables y ofrece clases de apoyo a niños del barrio. Hasta 2025, la relación con los propietarios, a quienes pagaban 600 euros más IVA, era cordial. Sin embargo, recibieron la noticia de que no se les renovaría el contrato. A pesar de ofrecer comprar el local, la propuesta fue rechazada.
Luis de la Mata, de Smolny, se pregunta cuántos locales cerrados tiene el Ayuntamiento, y reconoce que no culparía a los dueños de los locales en general. Añade que en los últimos tres años, el barrio suena al “trajín de ruedas de maleta”.
Aumento de alquiler en otro centro sociocultural
Un tercer colectivo sociocultural, que prefiere no ser identificado, se enfrenta a una subida de alquiler “de más de 1.000 euros” tras 15 años en la misma sede, en el entorno de Entrehuertas. Aunque mantienen una buena relación con los propietarios y nunca les habían subido el alquiler, que hasta ahora era de 450 euros, la situación ha cambiado.
Este colectivo organiza actividades para otras organizaciones y recibe subvenciones para conciertos, charlas y talleres. Además, es la sede permanente de otra organización social. Mantienen una relación cercana con el vecindario, participan en intercambios de esquejes y han apoyado en intentos de desahucio.
Esperan encontrar una fórmula justa y ampliar el contrato por tres años más, aunque hasta ahora renovaban anualmente. La portavoz del colectivo explica que los propietarios ven que ahora pueden pedir más.













