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La carga mental en el hogar: cuando gestionar la casa se convierte en fuente de conflicto
Las tareas del hogar a menudo son un campo de batalla en las relaciones de pareja y familiares. Una encuesta reveló que la mitad de las parejas discuten con frecuencia por este tema, siendo una de las principales causas de ruptura.
Aunque la participación masculina ha aumentado en comparación con hace una década, aún persiste un marcado desequilibrio, especialmente entre las generaciones mayores. Las estadísticas muestran que un porcentaje significativo de mujeres realiza diariamente actividades de cocina y tareas domésticas, en contraste con un porcentaje mucho menor de hombres trabajadores.
Más allá de las tareas: la gestión invisible
Sin embargo, las horas dedicadas a las tareas no reflejan completamente la realidad de la gestión del hogar. Implica coordinar horarios, planificar rutas eficientes para hacer recados y gestionar imprevistos, como la recogida de los niños del colegio.
Según el psicólogo Remigio Loma, en muchas parejas, especialmente a partir de la mediana edad, la mujer suele ser quien organiza y gestiona la mayor parte de las tareas, mientras que el hombre colabora, pero en menor medida en la planificación.
En una empresa bien gestionada, estas funciones de coordinación justificarían un puesto de trabajo. Un informe europeo reveló que las mujeres asumen la mayor parte de la carga mental relacionada con la organización del cuidado, incluyendo la planificación y programación de tareas domésticas.
¿Qué es la carga mental?
La carga mental se define como el estado de alerta cognitiva constante necesario para sostener un hogar y una familia. Implica llevar la agenda, anticipar problemas y mantener en mente una lista de tareas pendientes y suministros necesarios. Esta carga se distribuye de manera desigual, afectando la planificación, el seguimiento y la gestión emocional y social.
Este desequilibrio, mantenido en el tiempo, puede generar resentimiento y conflictos en la pareja. El problema ya no se limita a quién lava los platos, sino a quién asume la responsabilidad de recordar que hay que lavarlos. Reconocer esta carga es crucial, ya que a menudo se vuelve invisible para quien la sufre y desconocida para quien no la asume.
El auge del teletrabajo está influyendo en la planificación del hogar, según Loma. Cuando ambos miembros de la pareja trabajan desde casa, es más probable que se produzca un equilibrio natural en la distribución de las tareas. Sin embargo, en trabajos más tradicionales, los estereotipos de género suelen persistir.
Cómo equilibrar la carga mental
Para visibilizar la carga mental en la relación, es útil plantear preguntas como: ¿Quién se da cuenta primero de que hay tareas pendientes? ¿Quién recuerda las fechas importantes? ¿Quién sabe dónde está cada cosa en la casa? Si las respuestas recaen en la misma persona, la carga mental está desequilibrada.
Otro síntoma de desequilibrio es la delegación de tareas con instrucciones detalladas, lo que resulta más agotador que hacerlas uno mismo.
Loma sugiere establecer límites personales y permitir que la otra persona asuma las consecuencias de no participar en la planificación. Inicialmente, esto puede implicar aceptar que algunas cosas no se hagan según las preferencias de quien planifica, pero es un precio a pagar por el cambio.
Es fundamental pasar de una mentalidad de “ayudar en casa” a una de responsabilidad compartida. Esto implica hablar abiertamente sobre la carga mental y cómo se experimenta a diario.
En lugar de que una sola persona haga listas, Loma recomienda que ambos miembros de la pareja participen en la creación de una lista conjunta para comprender las necesidades y tareas pendientes.
El siguiente paso es negociar y ceder el control, dividiendo áreas de responsabilidad completa en lugar de tareas sueltas. Por ejemplo, uno puede encargarse de la alimentación y otro de la gestión del hogar, permitiendo que cada uno gestione su área sin supervisión constante.
Si la negociación fracasa, puede ser útil buscar la ayuda de un mediador o terapeuta para desbloquear la situación y aprender a comunicar este tipo de problemas.













