LA CARGA MENTAL EN EL HOGAR: CUANDO LA GESTIÓN FAMILIAR RECAE EN UNA SOLA PERSONA

LA CARGA MENTAL EN EL HOGAR: CUANDO LA GESTIÓN FAMILIAR RECAE EN UNA SOLA PERSONA
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LA CARGA MENTAL EN EL HOGAR: CUANDO LA GESTIÓN FAMILIAR RECAE EN UNA SOLA PERSONA

Las tareas del hogar suelen ser una fuente de conflicto en las parejas y familias. Aunque la participación masculina ha aumentado en los últimos años, aún persiste un desequilibrio significativo, especialmente entre las generaciones mayores.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) en España, el 77,5% de las mujeres realizan diariamente actividades de cocina y tareas domésticas, en comparación con el 32,9% de los hombres trabajadores.

Sin embargo, estas cifras no reflejan la complejidad de gestionar un hogar, que implica coordinar agendas, anticipar necesidades y mantener el control de múltiples tareas.

¿Qué es la carga mental?

La carga mental se define como el estado de alerta cognitiva permanente necesario para sostener un hogar y una familia. Incluye la gestión de la agenda familiar, la anticipación de crisis y el mantenimiento de listas de suministros y tareas pendientes. Esta carga se distribuye de manera desigual, generando desequilibrios y conflictos en la pareja.

El psicólogo Remigio Loma, especializado en terapia de parejas, señala que en parejas jóvenes esta situación es menos frecuente, pero a partir de la mediana edad, es común que la mujer organice y sepa lo que hay que hacer en cada momento, mientras que el hombre colabora, pero asume menos la gestión.

Este desequilibrio, mantenido en el tiempo, puede generar resentimiento y conflictos en la pareja. La clave reside en identificar la carga mental, ya que para quien la sufre se convierte en algo cotidiano, mientras que quien no la asume no comprende su magnitud.

Teletrabajo y reparto de tareas

El auge del teletrabajo ha influido en la planificación del hogar. Cuando el hombre teletrabaja, se observa una tendencia natural a equilibrar las tareas. Sin embargo, en trabajos más tradicionales, el estereotipo persiste.

Cómo repartir la carga mental

Para equilibrar la carga mental, es fundamental visibilizarla en la relación. Algunas preguntas clave son: ¿Quién se da cuenta primero de las tareas pendientes? ¿Quién recuerda fechas importantes? ¿Quién sabe dónde está cada cosa en la casa? Si las respuestas recaen en una sola persona, la carga mental está mal distribuida.

Otro síntoma es la delegación de tareas con instrucciones detalladas, lo que resulta más agotador que hacer la tarea uno mismo.

Según Loma, el primer paso es establecer límites personales y evitar asumir todas las responsabilidades. Es necesario que la persona que no participa experimente las consecuencias de su falta de implicación.

Pasar de una mentalidad de “ayudar en casa” a una de responsabilidad compartida implica poner la carga mental sobre la mesa y discutirla en un momento de calma.

No se trata solo de hacer listas, sino de que ambos miembros de la pareja participen en su elaboración, comprendiendo las necesidades y tareas pendientes.

El segundo paso es negociar y ceder el control, dividiendo áreas de responsabilidad completa, como la alimentación o la gestión del hogar, para que cada uno pueda gestionarlas sin supervisión.

En caso de que la negociación falle, contar con un mediador o terapeuta puede ser útil para desbloquear la situación y aprender a comunicar las necesidades de cada uno.