LA ESTRATEGIA DE LA TENSIÓN DE AYUSO: UN ECO DE TRUMP Y LAS SOMBRAS DEL AUTORITARISMO

LA ESTRATEGIA DE LA TENSIÓN DE AYUSO: UN ECO DE TRUMP Y LAS SOMBRAS DEL AUTORITARISMO
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LA ESTRATEGIA DE LA TENSIÓN DE AYUSO: UN ECO DE TRUMP Y LAS SOMBRAS DEL AUTORITARISMO

Isabel Díaz Ayuso parece emular la dialéctica amigo-enemigo de Carl Schmitt, concibiendo al adversario como una amenaza existencial. Esta estrategia, que sacrifica el debate liberal, instrumentaliza la inseguridad para obtener rédito político, deshumanizando al oponente y negándole cualquier atisbo de dignidad.

La deshumanización como arma política

Al tildar de “plataforma de frustrados” a los familiares de las víctimas del COVID-19 y de antisemitas a quienes critican el genocidio en Gaza, Ayuso evidencia una concepción política alejada de los principios liberales clásicos. Su enfoque se alinea con la dialéctica amigo-enemigo de Schmitt y la “estrategia de la tensión”, utilizada en Italia durante los años de plomo para desestabilizar el panorama político.

La reciente revelación de un correo interno del ex consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Carlos Mur, confirma que el gobierno de Ayuso estaba al tanto de la falta de medicalización de las residencias durante la pandemia. Según la Comisión Ciudadana por la Verdad, esta omisión podría haber evitado al menos 4.000 de las 7.291 muertes registradas. Se subraya que, al trasladar a hospitales a pacientes con seguros privados, se incurrió en una “denegación de auxilio”.

Negar asistencia médica a un enfermo es un acto de crueldad, especialmente si, al mismo tiempo, familiares directos se benefician económicamente de la compraventa de material sanitario.

Paralelismos con Trump: insultos, nepotismo y brutalidad

Ayuso sigue la senda de Donald Trump, que ha transformado el insulto, el nepotismo y la brutalidad en tácticas políticas. La deshumanización del adversario, el desprecio por las víctimas de la pandemia y el respaldo al gobierno de Netanyahu alimentan una espiral de intolerancia que ha cristalizado en el auge de movimientos de ultraderecha.

La utilización de improperios y la banalización de la violencia, como el montaje fotográfico de Pedro Sánchez en un féretro difundido por Falange Española de las JONS, revelan una preocupante conexión moral con el discurso de odio.

El objetivo final: demoler el Estado del bienestar

El objetivo final de esta estrategia es la demolición del Estado del bienestar. Mientras las universidades y hospitales públicos de Madrid se encuentran al borde del colapso, el sector privado prospera. El ultraliberalismo de Ayuso ha convivido con el españolismo neofranquista de Abascal, aunque sin suscribir su discurso antiinmigración.

A pesar de sus diferencias, Ayuso y Abascal comparten la misma “estrategia de la tensión”, presentando a España al borde de la desintegración por culpa del comunismo, el independentismo, la inmigración incontrolada, el animalismo, la teoría queer y el feminismo.

Este discurso, falaz y oportunista, ha seducido a muchos ciudadanos que, a pesar de las buenas cifras económicas, sufren precariedad laboral y dificultades para acceder a la vivienda. Todas las encuestas pronostican una victoria de la derecha en las próximas elecciones. Sin embargo, queda la incógnita de qué sucederá cuando los votantes del PP y Vox constaten que su situación económica no mejora.

¿Qué nos espera?

Es crucial restablecer una concepción de la política alejada de la dialéctica amigo-enemigo y de la estrategia de la tensión, dos caminos que conducen a la destrucción de la convivencia pacífica y democrática.