La Estrategia Geopolítica de Trump Impulsa a la UE Hacia un Ejército Europeo

La Estrategia Geopolítica de Trump Impulsa a la UE Hacia un Ejército Europeo
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La Estrategia Geopolítica de Trump Impulsa a la UE Hacia un Ejército Europeo

Groenlandia ha marcado un punto de inflexión para Europa, alterando las relaciones transatlánticas tras las insinuaciones de Donald Trump sobre la adquisición de la isla, perteneciente a Dinamarca, miembro de la UE y de la OTAN. Las tensiones ya existentes por la imposición de aranceles comerciales han aumentado el recelo hacia la política exterior estadounidense.

Si bien la UE ha contenido las ambiciones de Trump sobre Groenlandia, han surgido dudas sobre la dependencia militar de la UE de un aliado cuya política exterior difiere de los intereses europeos. Kaja Kallas, responsable diplomática de la UE, señaló que, aunque Estados Unidos seguirá siendo aliado, Europa debe adaptarse a que ya no es el principal foco de atención de Washington.

¿Es viable un ejército europeo?

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha defendido el papel de Estados Unidos en la defensa de Occidente, afirmando que el “pilar europeo de defensa es la nada” y que es ilusorio pensar que la UE puede defenderse sin Estados Unidos. Estas declaraciones contrastan con las del comisario europeo de Defensa, Andrius Kubilius, quien aboga por una mayor independencia europea en defensa dentro de la OTAN.

El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, rechazó la postura de Rutte, destacando la necesidad de que Europa desarrolle una soberanía de seguridad y disuasión para proteger a sus ciudadanos. Jean-Noël Barrot, su homólogo francés, añadió que los europeos deben tomar el control de su seguridad, lo que beneficiaría incluso a Estados Unidos como pilar europeo de la OTAN.

Steven Everts, del EU Institute for Strategic Studies, señaló que se está obligando a la gente a considerar lo impensable, ya no se trata de cambiar el acuerdo de seguridad entre EEUU y Europa, sino de que Europa se encuentre esencialmente sola con una América parcialmente hostil.

Amenazas y riesgos para Europa

El EU Institute for Strategic Studies realiza un estudio anual con especialistas en geopolítica sobre las principales amenazas para Europa. Un retroceso de Estados Unidos en las garantías de seguridad a los aliados europeos tendría un impacto político tan grave en la seguridad de Europa como el uso de un arma nuclear por parte de Rusia. La principal alianza militar de Europa es ahora una fuente preeminente de riesgo.

El informe señala que la disuasión depende de la credibilidad y del compromiso político. Si el compromiso de Estados Unidos es menos seguro, la disuasión se vuelve más inestable. Una OTAN respaldada por Estados Unidos todavía tiene poder disuasorio, pero la UE está lejos de poder reemplazar las garantías estadounidenses a corto plazo.

La UE está tomando medidas para reafirmar su seguridad, como el plan para movilizar 800.000 millones de euros para revitalizar las empresas de defensa europeas y el programa SAFE con préstamos por valor de 150.000 millones de euros para armas.

Alberto Alemanno, profesor de Derecho de la UE en HEC París, reivindica que Europa gasta más que Rusia en defensa, apoya a Ucrania y posee armas nucleares en Francia y el Reino Unido. “Europa se puede defender por sí sola, tenemos todo lo que necesitamos salvo líderes que se lo crean”.

Debilidades y dependencias de la UE

Oleksiy Honcharuk, ex primer ministro de Ucrania, señala la fragmentación y la fuerte dependencia de proveedores extranjeros, especialmente de Estados Unidos, como debilidades estratégicas de la UE. A pesar del aumento del gasto en defensa, Europa sigue dependiendo de Estados Unidos para inteligencia, vigilancia, transporte estratégico, defensa antimisiles y activos espaciales.

Un “Nuevo Occidente”

Ruth Deyermond, del King’s College de Londres, aboga por un “nuevo Occidente” basado en una alianza de seguridad, lazos económicos y valores compartidos, que incluya a aliados no europeos como Canadá y socios orientales como Moldavia y Ucrania.

Nathan Decety propone una “nueva alianza”, la Organización del Tratado del Atlántico del NorEste (OTANE), que incluya a los países de la UE más Canadá y Reino Unido, para resistir la hostilidad de Rusia y mantener un Mediterráneo seguro.

Fuentes diplomáticas admiten que la creación de un Ejército europeo es factible y compatible con el compromiso de los 23 países miembros de la UE que pertenecen a la OTAN. Sin embargo, a corto plazo, sin Estados Unidos, la disuasión militar de Europa es poco creíble, ya que solo Francia y el Reino Unido tienen capacidad militar nuclear.

Capacidad de disuasión frente a Rusia

Darya Dolzikova, del Royal United Services Institute for Defence and Security Studies, argumenta que, aunque la OTAN mantiene una superioridad convencional sobre Rusia, esta se beneficia de ventajas cuantitativas en personal y fuerzas terrestres. Europa también sufre de escasez de fuego de largo alcance en comparación con las capacidades de ataque de largo alcance de Rusia.

Mientras que el Reino Unido posee un arsenal de aproximadamente 225 ojivas nucleares y Francia cuenta con 290 ojivas nucleares, Rusia tiene un potencial nuclear de más de 4.300 ojivas nucleares.

Dolzikova añade que Rusia seguirá siendo la principal amenaza para la seguridad europea y que cualquier asimetría percibida entre las capacidades convencionales terrestres rusas y europeas puede alentar a Moscú a concluir que podría llevar a cabo una incursión exitosa en territorio europeo de la OTAN si Estados Unidos se niega a contribuir activamente a la defensa europea.

Fuerzas nucleares europeas más grandes

Rafael Loss, del European Council on Foreign Relations, subraya que los cambios estructurales y específicos de Trump en la estrategia de defensa de Estados Unidos requerirán fuerzas nucleares europeas que sean más grandes en tamaño y diferentes en composición.

Grégoire Roos, de Chatham House, sostiene que las alianzas perduran cuando los socios mantienen su capacidad autónoma. La autonomía no ofrece ninguna garantía de poder, pero su ausencia ofrece la certeza de la debilidad. La nueva era geopolítica obliga al continente a enfrentar el desafío duradero de adaptar sus estructuras a las realidades del poder tal y como son, en lugar de como desearía que fueran.