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La oposición española normaliza el insulto a Pedro Sánchez: del “me gusta la fruta” al “galgo de Paiporta
El clima político en España se ha visto marcado por la polarización y, en ocasiones, por la normalización del insulto como herramienta de confrontación. Un reciente incidente en Teruel, donde una concejala del PP increpó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con un insulto, ha reabierto el debate sobre los límites de la crítica política y la responsabilidad de la oposición.
La reacción del PP ante el incidente
Inicialmente, la respuesta del Partido Popular (PP) al incidente no fue una condena directa. Fuentes del PP valenciano justificaron el comportamiento de la concejala, argumentando que simplemente expresó su opinión política ante el “malestar social real y creciente”. Esta postura fue interpretada por algunos como una minimización del insulto y una falta de respeto hacia la figura del presidente del Gobierno.
La dirección nacional del partido tardó en pronunciarse. Cuando finalmente lo hizo, intentó equiparar el incidente con supuestas conductas similares por parte de miembros del PSOE.
Feijóo y la ridiculización de Sánchez
Aunque el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, afirmó “por supuesto” condenar los insultos cuando fue preguntado directamente, previamente había ridiculizado a Sánchez por suspender una visita a Paiporta tras una agresión. Además, se ha reportado que en el PP se refieren a Sánchez como “el galgo de Paiporta”, y a otros miembros del Gobierno con términos despectivos.
Una estrategia de deshumanización
Este tipo de incidentes se enmarcan dentro de una estrategia de deshumanización del rival político que el PP ha implementado contra el Gobierno. Inicialmente, el foco de esta estrategia se centró en miembros de Podemos, pero con el tiempo se ha trasladado hacia Pedro Sánchez y sus ministros.
El PP también ha enfrentado críticas por su respuesta ante ataques a sedes del PSOE y por rechazar una moción de condena en el Senado.
El “me gusta la fruta” como símbolo de la polarización
Durante la investidura de Sánchez, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, profirió un insulto contra el entonces candidato, que su equipo intentó suavizar con la frase “me gusta la fruta”. Esta frase se ha convertido en un meme y un símbolo de la polarización política en España.
El PP ha llegado a utilizar el “me gusta la fruta” en su propaganda política, lo que ha sido interpretado como una forma de normalizar el insulto y de azuzar el odio hacia el adversario político.
Ante el insulto recibido en Teruel, Sánchez respondió: “Quien insulta son aquellos que no tienen argumentos”.













