LA RECETA CASERA DE POLLO AL AJILLO: CÓMO LOGRAR QUE QUEDE TIERNO Y SABROSO

LA RECETA CASERA DE POLLO AL AJILLO: CÓMO LOGRAR QUE QUEDE TIERNO Y SABROSO
Imagen de archivo: https://www.eldiario.es/

LA RECETA CASERA DE POLLO AL AJILLO: CÓMO LOGRAR QUE QUEDE TIERNO Y SABROSO

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

El pollo al ajillo, un plato clásico y popular de la cocina española, destaca por su sencillez y sabor. Con ingredientes básicos como pollo, aceite de oliva virgen extra, ajo, vino y condimentos, esta receta hunde sus raíces en la cocina campesina del Mediterráneo.

Origen e Historia

Aunque su origen exacto es incierto, se especula que pudo surgir en las zonas rurales de Castilla y León. Su popularización se dio entre finales del siglo XIX y principios del XX, coincidiendo con un mayor acceso al consumo de carne de pollo.

Variaciones Regionales

Consolidado en hogares, bares y restaurantes, cada región aporta su toque particular a la receta. En Castilla y León se prefiere el vino blanco seco, mientras que en Andalucía se opta por manzanilla con un toque de limón o vinagre. Algunas variantes caramelizan el ajo, mientras que otras sustituyen el vino por caldo, resultando en sabores más suaves. Sin embargo, todas comparten la esencia de un plato de cazuela donde la salsa es protagonista.

La calidad de la carne es fundamental, así como la elección de las partes del pollo. Los muslos y contramuslos son ideales por su jugosidad, mientras que si se utiliza pechuga o pollo entero, se recomienda cortarlos en trozos gruesos y añadirlos al final para evitar que se sequen.

Consejos para un Pollo al Ajillo Perfecto

Para lograr un pollo jugoso, es preferible utilizar las partes menos secas y mantener el hueso para intensificar el sabor. Dorar bien la carne antes de la cocción ayuda a sellar los jugos. Además, es crucial confitar el ajo cuidadosamente, evitando que se queme, controlando la intensidad del fuego y añadiendo el líquido (vino o caldo) poco a poco.

Receta Clásica de Pollo al Ajillo

Ingredientes (para cuatro personas):

  • Un pollo entero
  • Diez dientes de ajo enteros o ligeramente machacados
  • 120 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 100 ml de vino blanco
  • Dos hojas de laurel
  • Sal y pimienta negra

Preparación:

  1. Preparar el pollo, troceándolo si es necesario y salpimentándolo. Se pueden hacer cortes en la superficie para acelerar la cocción.
  2. Calentar el aceite en una cazuela e introducir el pollo. Cocinar hasta dorar por ambos lados (unos 10 minutos) y reservar.
  3. Bajar el fuego e incorporar los ajos. Dorar durante 2-3 minutos, cuidando que no se quemen. Añadir el laurel, si se utiliza.
  4. Volver a añadir el pollo a la cazuela. Verter el vino blanco y subir el fuego para que el alcohol se evapore (unos 2-3 minutos).
  5. Bajar el fuego nuevamente, tapar la cazuela y cocinar durante 20-25 minutos, removiendo ocasionalmente. Si la salsa se evapora demasiado rápido, añadir caldo.
  6. Comprobar que el pollo esté tierno y rectificar la sal si es necesario. Dejar reposar unos minutos antes de servir para que los sabores se asienten.

Opcionalmente, se pueden triturar algunos ajos en la salsa para intensificar el sabor. También se pueden añadir hierbas aromáticas como tomillo o romero.

Variante: Conejo al Ajillo

Una alternativa deliciosa es el conejo al ajillo. En este caso, es importante vigilar que la carne, más magra, no se reseque. El sabor es más intenso, al ser carne de caza. La cocción suele ser un poco más larga, entre 30 y 35 minutos.

Tanto el pollo como el conejo al ajillo se pueden acompañar con quinoa, arroz, ensalada o patatas fritas.