LA SUPER BOWL TOMA SAN FRANCISCO: PASIÓN, ESPECTÁCULO Y EXCESOS

LA SUPER BOWL TOMA SAN FRANCISCO: PASIÓN, ESPECTÁCULO Y EXCESOS
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LA SUPER BOWL TOMA SAN FRANCISCO: PASIÓN, ESPECTÁCULO Y EXCESOS

Aunque el aeropuerto de San Francisco no revele la inminente celebración de la Super Bowl, el ambiente festivo se palpa en el centro de la ciudad, donde la NFL ha desplegado toda su parafernalia.

Una semana de locura y expectación

La Super Bowl no es solo un día, es una semana entera de eventos. Los equipos llegan con antelación, sus aterrizajes son documentados, y los jugadores se enfrentan a un aluvión de preguntas por parte de la prensa. Cada día está repleto de encuentros con los medios, generando un torrente de contenido y atención mediática.

Durante esta semana, se celebran eventos como la noche inaugural, la fiesta de la prensa y la comparecencia del comisionado de la NFL, Roger Goodell. También destaca la rueda de prensa de Bad Bunny, el artista encargado del espectáculo del descanso, y la gala en la que se anuncia al MVP de la temporada.

‘Radio Row’, la monumental sala de prensa, alberga cientos de platós para televisiones, canales de YouTube y streamers, donde desfilan leyendas del deporte y celebridades.

Por las noches, las fiestas organizadas por marcas y famosos atraen a multitudes. Se espera que el partido del domingo bata récords de audiencia, superando los 127 millones de espectadores del año pasado, impulsado en parte por la presencia de Bad Bunny.

Una experiencia para todos

Decenas de miles de turistas, con o sin entrada para el partido, han invadido San Francisco. La Super Bowl Experience, una gigantesca ‘fan zone’ en el centro de convenciones Moscone, ofrece juegos, oportunidades para fotografiarse con el trofeo Lombardi y, sobre todo, la posibilidad de adquirir ‘merchandising’ exclusivo, como la línea de moda de la NFL con Bad Bunny.

Muchos aficionados se conformarán con ver el partido en casa, disfrutando de alitas de pollo, el plato tradicional de la Super Bowl. Se estima que se consumirán 1.480 millones de alitas ese día.

Lujo y exclusividad

La clase media que asiste a la Super Bowl invierte desde 10.000 dólares en adelante para vivir la experiencia.

Las entradas más baratas rondan los cuatro mil dólares, y los hoteles multiplican sus precios. La clase alta llega a última hora, llenando los aeródromos de aviones privados.

El negocio de la Super Bowl

La Super Bowl es un evento con tal poder de atracción que los anuncios televisivos durante el descanso alcanzan precios astronómicos: diez millones de dólares por treinta segundos. Las marcas aprovechan este escaparate para lanzar sus mejores campañas.

Curiosamente, los grandes protagonistas son los que menos dinero ganan. La prima de la NFL para los jugadores no es desorbitada: 178.000 dólares para los ganadores y 103.000 para los perdedores.

Bad Bunny, por su parte, cobrará una cantidad simbólica por su actuación.

La resaca de la Super Bowl

Se estima que 26,2 millones de estadounidenses faltarán al trabajo el lunes siguiente a la Super Bowl, sufriendo la llamada ‘gripe de la Super Bowl’.