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La tarta del presidente: el filme que revive la infancia iraquí bajo Sadam Husein
Hasan Hadi, cineasta iraquí, estrena su ópera prima, **”La tarta del presidente”**, un filme que transporta al espectador a su infancia en Irak durante el régimen de Sadam Husein. La película, premiada en Cannes, relata cómo los niños eran obligados a participar en la celebración del cumpleaños del dictador, convirtiendo la festividad en una pesadilla.
Un recuerdo de la infancia convertido en película
En los años 90, en el Irak natal de Hasan Hadi, cada abril, los profesores sorteaban entre los alumnos quién debía preparar una tarta para el cumpleaños de Sadam Husein. Otros estudiantes eran seleccionados para proveer fruta, decoración y otros elementos necesarios. Este recuerdo infantil marcó a Hadi, quien decidió plasmarlo en **”La tarta del presidente”**.
La película, tierna y trágica, narra la historia de Lamia, una niña que, junto a su gallo Hindi y su amigo Saeed, se ve obligada a conseguir los ingredientes para la tarta, enfrentando numerosos obstáculos debido a la escasez de recursos.
El filme ha sido reconocido con la Cámara de Oro a la Mejor ópera prima en Cannes, convirtiendo a Hadi en el primer director iraquí en recibir este galardón.
Corrupción y miedo en las aulas iraquíes
El sorteo para el cumpleaños de Sadam Husein era un reflejo de la corrupción imperante en la sociedad iraquí, incluso en las escuelas. Aquellos que podían ofrecer favores a los maestros tenían la posibilidad de evitar la “lotería”. Lamia, al no poder ofrecer nada, se enfrenta a la difícil tarea de conseguir los ingredientes para la tarta.
Hadi, quien se libró de cocinar cuando era niño, recuerda que un amigo suyo no tuvo la misma suerte, lo que cambió su vida trágicamente. Este sentimiento de culpa lo impulsó a contar esta historia.
Aunque el objetivo era celebrar el cumpleaños de Sadam Husein, el verdadero miedo de los niños no era el dictador, sino sus profesores, quienes actuaban como agentes del Estado y ejercían el castigo.
Un retrato de los años 90 en Irak
El cineasta eligió situar la historia en los años 90, una década crucial para Irak, marcada por la dictadura y las sanciones internacionales. Hadi busca que la película dialogue con el presente, mostrando cómo ciertos elementos del pasado resuenan en la actualidad.
A pesar de la dureza del tema, Hadi optó por un tono tierno y luminoso, enfocándose en los lazos de amistad, el amor y la esperanza. La relación entre Lamia y Saeed, el cariño de Lamia por su abuela y su gallo Hindi, y el espíritu aventurero de su viaje, son elementos que aportan calidez a la historia.
La película también muestra la realidad de las familias destruidas, como la de Lamia, quien vive con su abuela sin que se mencione el destino de sus padres. El director prefiere dejar al espectador imaginar lo sucedido, convirtiendo esta ausencia en parte de la historia.
Hacer cine en Irak: un desafío constante
Hasan Hadi, tras estudiar cine en Nueva York, regresó a Irak para rodar **”La tarta del presidente”**. El proceso no fue fácil, ya que el cine en Irak enfrenta la falta de recursos e infraestructura. Además, el filme combinaba elementos considerados “prohibidos” en el cine, como niños, animales y agua.
A pesar de las dificultades, Hadi perseveró, impulsado por su pasión y amor por el cine. Su objetivo era contar una historia que trascendiera las fronteras de Irak y llegara a un público global.













