Las subastas judiciales se abren al público: así puedes comprar desde una montaña a un yate

Las subastas judiciales se abren al público: así puedes comprar desde una montaña a un yate
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

El sector de las subastas judiciales en España ha vivido una completa transformación. El tradicional sistema, que durante años fue un coto cerrado para un grupo reducido de inversores, ha dado un giro de 180 grados gracias a la digitalización.

Desde el año 2015, todas las subastas procedentes de procesos judiciales se celebran de manera electrónica, un cambio que ha democratizado el acceso y permite que cualquier ciudadano pueda participar.

Este cambio normativo ha supuesto un antes y un después en el perfil del comprador. Paola Herrero, directora de una de las plataformas especializadas, explica que el escenario “afortunadamente ha cambiado y ha dado un giro de 180 grados”.

Se ha pasado de un modelo donde “los típicos subasteros, que eran un grupo muy determinado y muy limitado que tenía acceso a esta información”, dominaban el mercado a una apertura total.

Según Herrero, en la actualidad “cualquier persona que disponga de una terminal con acceso a Internet y un mínimo de formación, va a poder acceder a todas las subastas judiciales que se celebran en España”. Esto ha abierto la puerta a particulares y pequeños inversores que buscan oportunidades de compra a precios, por lo general, más competitivos que los del mercado tradicional.

La variedad de activos disponibles es inmensa.

Un ejemplo llamativo, aunque en este caso se trata de una venta particular y no de una subasta judicial, es una propiedad de más de 1000 hectáreas en Benigembla (Alicante), con vistas al mar y cerca de localidades como Calpe o Denia. Este conjunto de nueve fincas registrales, que conforman una montaña, tiene una valoración de 9,6 millones de euros.

El proceso para este terreno consiste en una “recepción de ofertas al alza” durante 30 días.

Aunque el sistema permite registrar ofertas desde cero euros, se requiere la constitución de un depósito de 25.000 euros para garantizar la seriedad de la puja. No obstante, la decisión final de aceptar una oferta recae en el propietario, que tiene un precio mínimo para la adjudicación.

La principal fuente de estos bienes son los concursos de acreedores.

Cuando una empresa entra en fase de liquidación, es necesario vender todos sus activos. Las plataformas online actúan como una herramienta al servicio de la administración de justicia para liquidar estos bienes con las máximas garantías y difusión.

En los catálogos se puede encontrar “desde trasteros, garajes, por supuesto viviendas, palacetes… todo tipo de bienes inmuebles que te puedas imaginar”, señala Herrero.

Dentro de la categoría de bienes muebles, la diversidad es “infinita”, incluyendo desde yates y embarcaciones de recreo hasta maquinaria, vehículos e incluso activos intangibles como las marcas comerciales de las empresas.

Para encontrar estas oportunidades, la clave es la constancia, ya que son “páginas muy vivas, es decir, las liquidaciones que tenemos hoy en marcha dentro de 30 días son diferentes”.