Luces en el horizonte de las izquierdas: Reinventando el espacio político

Luces en el horizonte de las izquierdas: Reinventando el espacio político
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Luces en el horizonte de las izquierdas: Reinventando el espacio político

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La izquierda alternativa en España se enfrenta a un nuevo desafío: reinventarse. A pesar de que este espacio político muestra signos de vitalidad, incluso superando el 10% de apoyo, la fragmentación electoral podría llevar a los partidos de izquierda a una situación crítica, al borde de la desaparición. Este escenario, además, allanaría el camino para una cómoda mayoría absoluta de las derechas.

El fantasma de la “italialización” acecha, y como bien saben en Italia, salir de ese pozo no es tarea fácil. La pregunta clave es: ¿cómo evitar caer en esta situación?

Un breve repaso a la historia reciente

No es la primera vez que la izquierda alternativa se ve al borde del abismo. En 2008, antes de la crisis financiera, con un PSOE fortalecido bajo el liderazgo de Rodríguez Zapatero, la izquierda alternativa obtuvo un escaso 3,77% de los votos, traduciéndose en solo dos escaños en el Congreso.

La crisis financiera y el movimiento 15-M en 2011 marcaron un punto de inflexión. Ante la previsión de una victoria aplastante de la derecha en las elecciones municipales de ese año, la izquierda intentó formar una candidatura de unidad, “La Izquierda Plural”, liderada por Cayo Lara, que se destacó por su oposición a la mayoría absoluta de Mariano Rajoy. Sin embargo, la verdadera oportunidad surgió con la crisis económica y la creciente desafección hacia el sistema tradicional.

Podemos emergió a finales de 2013 como una fuerza antisistema, con un discurso populista y un equipo de dirigentes provenientes de la izquierda tradicional. Su irrupción dinamitó el sistema de partidos y generó una ola de entusiasmo que atrajo a sectores muy diversos. Este impulso facilitó la alianza con fuerzas regionalistas y nacionalistas de izquierda. En las elecciones de 2016, la unidad se materializó en “Unidos Podemos”, que superó el 21% de los votos, aunque no logró superar al PSOE ni evitar la pérdida de casi un millón de votos.

Con el tiempo, el espacio se fragmentó, y surgieron nuevas formaciones políticas. Unidas Podemos se fue reduciendo a la suma de Podemos, IU y Comunes, resistiendo con un 12,86% en las segundas elecciones de 2019, suficiente para formar el primer gobierno de coalición de la historia reciente de España.

A pesar de este hito, el declive electoral continuó. Pablo Iglesias cedió el liderazgo a Yolanda Díaz, quien optó por un camino diferente: recomponer las múltiples piezas de la izquierda alternativa. Así nació Sumar, una coalición electoral que agrupó a diversas fuerzas de izquierda.

En las elecciones de 2023, a pesar de la oposición inicial, Podemos aceptó formar parte de Sumar, logrando revalidar el gobierno de coalición. Sin embargo, las tensiones internas no tardaron en estallar, con Podemos saliéndose del espacio Sumar.

El presente: Fragmentación y riesgo de desaparición

En la actualidad, el espacio electoral de la izquierda se ha reducido y fragmentado aún más. Las encuestas más recientes sitúan a Sumar en torno al 6% y a Podemos en el 4%, cifras que podrían significar la casi desaparición de ambas fuerzas debido a la ley electoral. Los resultados de las elecciones autonómicas no pintan un panorama halagüeño, con ejemplos como Aragón, donde Podemos prácticamente desapareció.

El futuro: Reconstrucción o extinción

La situación actual ha creado un ecosistema complejo, con actores diversos, liderazgos carismáticos y militancias anónimas, partidos con y sin estructura, agravios cruzados y tradiciones políticas distintas. Alinear los intereses de todos estos actores para formar una candidatura de unidad con un programa y líderes atractivos es una tarea sumamente complicada.

Sin embargo, como señala Gabriel Rufián, algo hay que hacer. Existe una demanda creciente entre el electorado de izquierdas, cansado de las divisiones internas y necesitado de un discurso político firme, combativo y crítico, pero también flexible y leal con el gobierno de coalición.

Los partidos que conforman el espacio de Sumar también han convocado a una reconstrucción de la alianza, reconociendo que no es viable seguir como están. En contraste, Podemos parece insistir en no cambiar el rumbo, aunque algunos de sus diputados abogan por un cambio de estrategia que les permita no competir con IU-Sumar.

La buena noticia es que técnicamente se puede articular una candidatura unitaria. La mala noticia es que nadie sabe cómo hacerlo, y las condiciones que lo hicieron posible en el pasado ya no existen.

Más allá de la ingeniería interna: La necesidad de un proyecto político sólido

La recomposición de la izquierda no puede basarse únicamente en una mejor ingeniería interna. Es necesario articular una respuesta material nítida a los dos grandes vectores de malestar social en España: la crisis de la vivienda y la crisis ecosocial.

La izquierda debe ofrecer una narrativa clara de confrontación con el poder rentista en el ámbito de la vivienda y una agenda reconocible de desmercantilización. En cuanto a la crisis ecosocial, es fundamental una propuesta creíble de transición que asuma explícitamente los conflictos distributivos que implica.

Sin este anclaje material, cualquier recomposición organizativa será percibida como una simple reordenación de siglas.

No más borrones y cuentas nuevas: Aprender del pasado

La izquierda debe evitar la tentación de querer comenzar de cero, despreciando todo lo sucedido antes. Es fundamental aprender de los errores del pasado y perfeccionar los instrumentos existentes. En lugar de centrarse en quién no debe estar, el foco debe estar en qué se quiere conseguir.

Los liderazgos carismáticos son fundamentales, pero deben estar respaldados por una organización sólida. Lo ideal es conjugar una estructura orgánica robusta con una selección inteligente de candidatos que generen identificación emocional con la gente.

La plurinacionalidad y la necesidad de reglas compartidas

Articular y organizar el ecosistema de izquierdas en un país plurinacional como España es un reto hercúleo. Las experiencias de Unidas Podemos y Sumar demuestran la importancia de dotarse de estructuras de gobernanza, es decir, de un conjunto de reglas compartidas que permitan que todos se sientan cómodos.

Construir instituciones republicanas que permitan que cada fuerza aporte su parte, sin sentirse agraviadas, y que cualquier asunto pueda ser discutido democráticamente es fundamental. Al fin y al cabo, los líderes, por muy carismáticos que sean, deben tener un “demos” al que rendir cuentas.

A pesar de los desafíos, el autor se muestra optimista, creyendo que existe espacio suficiente para recomponer y ganar. El futuro del país depende en gran medida de las conversaciones y decisiones que se tomen a partir de ahora.