Lucha contra el hambre: Arzobispo Argüello llama a la militancia cristiana

Lucha contra el hambre: Arzobispo Argüello llama a la militancia cristiana
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Lucha contra el hambre: Arzobispo Argüello llama a la militancia cristiana

El arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, ha publicado una carta pastoral titulada ‘Contra el hambre, militancia cristiana’, en el marco de la nueva campaña de Manos Unidas. En ella, realiza un llamamiento a los cristianos a adoptar una actitud de **militancia activa** para combatir el hambre y sus causas.

Militancia cristiana: Un compromiso transformador

Argüello evoca el espíritu de las mujeres de Acción Católica que en 1959 declararon la “guerra al hambre”, y enfatiza que esta lucha es hoy más crucial que nunca para alcanzar la paz.

El prelado subraya que, siguiendo las enseñanzas de la encíclica Populorum progressio de Pablo VI, la verdadera paz se construye sobre la justicia y el desarrollo, lo que implica combatir las raíces de la injusticia: la mentira, la desigualdad y el pecado.

Un punto central de la carta es la distinción entre “voluntario” y “militante cristiano”. Si bien valora la generosidad de quienes ofrecen su tiempo, Argüello define la militancia como una entrega total de la vida, un ejercicio de caridad social y política orientado a transformar las estructuras que perpetúan la pobreza y la desigualdad.

Características del militante cristiano

Según el arzobispo, el militante cristiano debe:

  • Investigar las causas profundas de los problemas del mundo, no solo atender las consecuencias inmediatas.
  • Combatir el pecado, tanto a nivel personal como en las estructuras sociales, especialmente la “ambición de poder” que deshumaniza las relaciones entre los pueblos.
  • Promover acciones que trasciendan la mera asistencia, creando instituciones que empoderen a las personas y generen condiciones para su desarrollo integral.

Más allá de la Agenda 2030: Un horizonte de esperanza

Argüello advierte sobre la necesidad de preservar la identidad de las organizaciones eclesiales, señalando que Manos Unidas no debe limitarse a ser una ONG al servicio de agendas globales.

En este sentido, invita a mirar más allá de la Agenda 2030, y a fijar la mirada en el año 2033, fecha en la que se celebrará la victoria de Jesucristo sobre el pecado y la muerte.

La carta concluye con un llamado a los laicos a unirse y formarse para discernir juntos los problemas y sus causas. Argüello considera que este combate espiritual es la esencia de la “Iglesia militante” que peregrina en la historia, confiando en que, a pesar de las limitaciones de los logros humanos, la victoria final pertenece al Príncipe de la Paz.