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Magia, arte y exorcismo para recordar a Joan Brossa
La Fundació Joan Brossa se transforma durante dos semanas en el epicentro de la escena experimental. Nueve artistas de las artes vivas y visuales explorarán la figura y obra del poeta, mago y artista catalán en la segunda edición de este evento.
Este año, el ciclo, titulado *Exorcismes, patrimoni y peformativitat*, promete ser tan atractivo como el anterior, que fue una de las propuestas más sorprendentes de la temporada en Barcelona.
Nombres destacados del ámbito sonoro como Ivan Telefunken, artistas objetuales como Mercè Soler, *performers* de la talla de Juan Navarro o Pere Faura, y coreógrafos como Nazario Diaz, conforman un programa cuidadosamente diseñado para reflejar las diferentes líneas de trabajo de la Fundació. Georgina Oliva, programadora del centro, destaca que el proyecto busca abordar la obra de Brossa desde una perspectiva escénica que trasciende lo teatral, uniendo a artistas de diversa procedencia.
Del *ready made* a la gran langosta
En 1943, mientras Barcelona vivía bajo las cartillas de racionamiento y la sombra de la posguerra, Joan Brossa (1919-1998) creaba *Escorça*, su primera obra, un cartón arrugado sobre un soporte de madera. Esta pieza, que hoy se encuentra en el MACBA, es el punto de partida de *La caja es gris*, un encuentro performativo a cargo de Rodrigo García (La Fura del Baus) y el teórico escénico Óscar Cornago.
“Nos interesaba ese gesto como acto de imaginación y supervivencia poética”, explica Cornago, quien revela que la pieza surge de la exploración de miles de cajas grises llenas de documentos y piezas no catalogadas del archivo de la Fundació. Los artistas trabajarán con residuos, basura recolectada, “cosas que sobran, que ya no tienen utilidad”, como un reflejo de su propia sensación de obsolescencia.
*La caja negra* se presentará este fin de semana, junto con la exposición de Mercè Soler, *Un sorollet* (un ruidito), una muestra de instalaciones que exploran la relación entre poesía y espacio. Baldosas que son sobres con poemas, gotelés que son cohetes de Apollinaire, tejados de uralita transparente que esconden lluvias… Soler habita los poemas de Brossa con delicadeza.
Además, el fin de semana contará con la música de Nuria Andorra y Roc Mateu en *Reflectir a Brossa*, y El pèsol feréstec, con la poeta María Callís, estrenará *Pèl moixí, herba màgica del rostre!*, trabajando el tempo y las costuras de los poemas de Brossa.
La programación también incluye la participación de Iván Telefunken, un músico *performer* capaz de transformar objetos cotidianos en instrumentos de “vanguarderia”.
La segunda semana continuará con estrenos como *Altera pluvvia*, una instalación sonora de Marc Verdaguer y Pedro Vian, y *Cascadas de melismas*, del coreógrafo Nazario Diaz y la artista gallega Noela Covela.
Uno de los platos fuertes de este segundo fin de semana será *A de llagost*, del bailarín y *performer* Pere Faura, quien propone seis piezas itinerantes por la Fundació Brossa, combinando poesía oral y escrita, improvisación y memoria, al son de archivos sonoros con entrevistas a Brossa. Faura se centrará en la langosta de tres toneladas que Brossa creó en 1993 para el Colegio de Aparejadores de Barcelona, explorando las relaciones paterno filiales del artista y del propio Brossa.
A menudo se intenta reducir la figura de Brossa a un poeta juguetón o a un artista visual surrealista, pero su faceta política es ineludible. Brossa fue militante comunista y agitador consciente, como demuestra su poema *Alabanza*, escrito el día del atentado a Carrero Blanco.













