Manuel Longares: “Madrid te da el anonimato, y eso es muy grato para escribir

Manuel Longares: "Madrid te da el anonimato, y eso es muy grato para escribir
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Manuel Longares: “Madrid te da el anonimato, y eso es muy grato para escribir

Manuel Longares, escritor madrileño, reflexiona sobre su obra, inevitablemente ligada a la ciudad de Madrid. En una conversación, Longares comparte su visión de la capital, desde su infancia en el barrio de Salamanca hasta su percepción actual, destacando la indiferencia y el anonimato que Madrid ofrece al escritor.

El Manzanares y la esencia popular de Madrid

Su última novela, ‘Cortesanos’, le lleva desde los Austrias a los Borbones, siempre con el río Manzanares como telón de fondo. Longares describe el Manzanares como un lugar de esparcimiento para la clase media, donde la música y el baile reflejaban el deseo del pueblo por entretenerse. Para él, Madrid es una ciudad donde la gente quiere estar al tanto de todo, aunque luego no le importe demasiado.

Madrid como fuente de anonimato e indiferencia

Longares confiesa que solo ahora se ha dado cuenta de que toda su obra gira en torno a Madrid.

Para él, salir de casa es como seguir en casa, pues conoce la ciudad a la perfección. Madrid, según el autor, ofrece al escritor la indiferencia necesaria para crear, permitiéndole trabajar en el anonimato. Además, destaca la riqueza del lenguaje madrileño, que permite al escritor usar un lenguaje neutro y sin imposiciones.

De la desolación al desarrollo del barrio de Salamanca

El autor recuerda su infancia en el barrio de Salamanca como un lugar desolado y miserable. Sin embargo, con el plan de desarrollo, la zona experimentó una transformación radical, dando paso a la sensación de que la vida podía cambiar.

La llegada del dinero trajo consigo mejoras y nuevas oportunidades.

‘Romanticismo’ y la Transición vista desde el barrio de Salamanca

En su novela ‘Romanticismo’, Longares retrató la Transición desde la perspectiva del barrio de Salamanca. A través de una historia de amor, el autor exploró las costumbres y peculiaridades de la clase alta madrileña, destacando su educación y su particular forma de relacionarse con el dinero.

El fin de una época y la necesidad de nuevos modelos

Longares reflexiona sobre el declive del mito de la Transición y la necesidad de inventar nuevos procedimientos. Asimismo, lamenta la desaparición de la literatura de costumbres y la falta de modelos actualizados. Él mismo reconoce la influencia de Proust en su obra, especialmente en la descripción del barrio de Salamanca.

Las tertulias del Café Gijón y la importancia de la amistad

El autor recuerda su paso por las tertulias del Café Gijón, donde conoció a poetas y otros escritores.

Longares destaca la importancia de la amistad en el mundo de la literatura, afirmando que sin amigos es difícil que te publiquen.

Madrid, una ciudad de belleza traidora

A pesar de los problemas y fallos, Longares considera que Madrid va bien y está cuidada. Destaca la belleza traidora de la ciudad, que se revela al pasear por sus calles y descubrir sus rincones. Para el autor, Madrid ofrece una calle para lucirse y otra para trabajar, una dualidad que la hace única.

La literatura como refugio

Longares concluye afirmando que sigue con ganas de escribir, pues no tiene nada más que hacer. La literatura, para él, es un refugio y una forma de seguir explorando el mundo que le rodea.