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Mar Vidal, la farera que iluminó Cantabria: Historia de una profesión en extinción
Mar Vidal, originaria de Alicante, es una figura singular en la historia de Cantabria: la primera y última mujer farera de la región. Su historia, junto a la de otras fareras, ha sido plasmada en el documental ‘Aunque seamos islas’, dirigido por Cristina Rodríguez.
Una vida frente al mar
Vidal residió en el faro de Ajo entre 1986 y 1994, acompañando a su marido, también farero. Paralelamente, aprobó las oposiciones y ejerció como farera en El Caballo y El Pescador, en Santoña, desde 1988 hasta enero de 1993. Estas fechas marcan el declive de una profesión que fue declarada “a extinguir” en 1992.
La pareja se enfrentó a la disyuntiva de elegir entre la estabilidad como funcionarios o continuar con la tradición farera. Optaron por lo primero, pero su amor por Cantabria y el faro de Ajo los llevó a construir una casa cerca, un hogar que Vidal describe como un “faro nórdico” lleno de recuerdos.
El documental: Un viaje a través de la memoria
En ‘Aunque seamos islas’, Mar Vidal comparte su experiencia con la directora Cristina Rodríguez, relatando su vida y reflexiones sobre una profesión que se desvanece. La directora, a su vez, se incluye en el documental, mostrando su propio proceso creativo y crisis profesional.
Vidal describe una infancia estricta en Alicante, hasta que la oportunidad de opositar a farera cambió su destino. Tras visitar el faro de Cudillero, en Asturias, decidió prepararse en Madrid, donde conoció a Antonio, su futuro marido y compañero de profesión.
Según Rodríguez, Vidal logró materializar sus sueños al convertirse en farera. “Cuando tomé las riendas de mi vida, decidí que el miedo nunca me guiaría, porque te paraliza y te somete”, reflexiona Vidal.
Más allá del faro: Una vida dedicada al aprendizaje
Tras su etapa como farera, Mar Vidal se ha dedicado al estudio y al aprendizaje continuo. Cursó Historia a distancia, realizó cursos de Física y escritura creativa, participó en movimientos sociales como el 15M y estudió Antropología Forense. Su pasión por la antropología, especialmente la prehistoria y los neandertales, la ha llevado a leer a autores como Albert Einstein y María Zambrano, y a disfrutar del cine de ciencia ficción.
“Fui tras una idea, tras un modo de vida, que me permitiera seguir otras direcciones en un entorno natural y apartado. Ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida”, confiesa Vidal.
Un legado de constancia y soledad
Cristina Rodríguez destaca la constancia de Mar Vidal para perseguir sus sueños y su capacidad para valorar la soledad. “Ella entendió que el faro le permitía más reflexión y más capacidad para observar el mundo. Se mimetizó con su profesión; lleva una vida muy farera”, afirma la cineasta.
Para Vidal, el faro le brindó cultura y tiempo para cultivarse, ya que era un trabajo que permitía la presencia pero no exigía un esfuerzo constante.













