
MARIE CURIE: MUCHO MÁS QUE UNA CIENTÍFICA, UNA HEROÍNA DE GUERRA
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Marie Curie, figura clave de la física moderna, no solo descubrió la radiactividad y los elementos radio y polonio, sino que también se convirtió en una heroína durante la Primera Guerra Mundial. Su innovación revolucionaria: las primeras unidades móviles de rayos X, salvaron miles de vidas en el frente.
Un Legado Impresionante
El impacto de Marie Curie persiste más de un siglo después de su muerte. Fue la primera mujer en ocupar una cátedra en la Universidad de París, la primera en ser sepultada con honores en el Panteón francés y la única persona en recibir dos premios Nobel en diferentes campos científicos: Física en 1903 y Química en 1911.
Curie en la Primera Guerra Mundial: Un Compromiso Inquebrantable
Al estallar la Primera Guerra Mundial, Curie se comprometió a ayudar a Francia, su país de acogida. Consciente del potencial de los rayos X para salvar vidas, impulsó la creación de unidades móviles de radiología.
El 30 de octubre de 1914, como directora de la Unidad de Radiología de la Cruz Roja Francesa, puso en marcha las primeras 20 unidades móviles equipadas con rayos X, conocidas como “Petites Curies”. Estas furgonetas se desplazaban al frente para radiografiar a los heridos.
Curie participó activamente en el estudio de las heridas de los soldados y ayudó a los médicos a mejorar los tratamientos. Su hija Irene, con tan solo 17 años, también se unió a esta labor.
Consecuencias de la Radiactividad
La exposición constante a la radiactividad tuvo graves consecuencias para Marie Curie, quien falleció en 1934 a causa de una anemia aplásica. A pesar de los riesgos, Curie nunca patentó sus sistemas de protección contra la radiación, dejándolos a disposición de la comunidad científica.
Un Legado Radiactivo
Tanto sus restos mortales como el material de laboratorio conservaron altos niveles de radiactividad durante décadas.
Fue enterrada en un ataúd forrado de plomo, y sus libretas de notas en la Biblioteca Nacional de París requieren medidas especiales de manipulación. Uno de sus laboratorios abandonados fue apodado “la Chernóbil del Sena”.
Una Familia de Científicos
El talento científico fue una característica familiar. Su esposo, Pierre Curie, compartió el Nobel de Física con ella, y su hija, Irene Joliot-Curie, ganó el Nobel de Química en 1935. Incluso los padres de Marie, profesores de matemáticas en la Polonia ocupada, crearon una “universidad flotante” clandestina para que las jóvenes polacas pudieran acceder a la educación superior.
Inspiración para las Nuevas Generaciones
La historia de Marie Curie es un ejemplo inspirador para las nuevas generaciones de científicas.
Su vida y logros demuestran que las grandes revoluciones científicas nacen de personas comprometidas y apasionadas por el conocimiento.













