Misteriosos Erdstall: Túneles Subterráneos Europeos Cuyo Origen Desconcierta a los Arqueólogos

Misteriosos Erdstall: Túneles Subterráneos Europeos Cuyo Origen Desconcierta a los Arqueólogos
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Misteriosos Erdstall: Túneles Subterráneos Europeos Cuyo Origen Desconcierta a los Arqueólogos

Un estrecho pasadizo de apenas un metro de altura y cincuenta centímetros de ancho, con una curva pronunciada y un nicho tallado en la pared. No hay pinturas rupestres, ni artefactos reveladores, ni rastros de uso cotidiano. Solo tierra compacta, silencio y una pregunta persistente en toda Europa: ¿cuál era el propósito de estos enigmáticos Erdstall?

El Hallazgo en Sajonia-Anhalt, Alemania

La pista más reciente proviene de Alemania, específicamente de la región de Sajonia-Anhalt. Allí, cerca de Reinstedt, un equipo de arqueólogos ha documentado un erdstall medieval tardío excavado dentro del foso de una tumba neolítica de la cultura Baalberg, que data del cuarto milenio a. C. Esta superposición revela dos mundos separados por más de cinco mil años compartiendo el mismo espacio subterráneo.

¿Qué son los Erdstall?

El término erdstall, que significa literalmente “lugar en la tierra”, se refiere a sistemas de túneles subterráneos excavados por el ser humano, generalmente entre la Alta y la Baja Edad Media. Su característica más distintiva es su extrema estrechez, diseñados para avanzar agachado, de lado o incluso reptando.

Generalmente, estos túneles se caracterizan por:

  • Corredores sinuosos y angostos
  • Pequeños nichos laterales
  • Escalones tallados directamente en la tierra
  • Accesos sellados deliberadamente

Además, destaca la casi total ausencia de objetos que puedan explicar su función.

Un Cruce de Épocas

En Reinstedt, las excavaciones preventivas realizadas por el Landesamt für Denkmalpflege und Archäologie Sachsen-Anhalt descubrieron primero un antiguo recinto funerario neolítico. Posteriormente, se encontraron sepulturas más recientes de la Edad del Bronce y, finalmente, una anomalía: una fosa que se adentraba en el subsuelo.

Lo que inicialmente parecía una tumba resultó ser la entrada a un erdstall. En su interior, se hallaron fragmentos cerámicos medievales, una herradura, huesos de pequeños animales, el esqueleto completo de un zorro y una fina capa de carbón vegetal, sin indicios de fuego prolongado. Todo esto sugiere una ocupación breve, puntual y deliberadamente discreta.

Especialmente significativo es el sellado intencional del acceso con grandes piedras y la presencia de una hornacina tallada, posiblemente destinada a una luz efímera o un objeto simbólico.

¿Refugio, Ritual o Algo Más?

Aquí comienza el verdadero misterio. Las hipótesis sobre la función de los erdstall se han repetido durante décadas, sin llegar a un consenso:

  • Refugios temporales: escondites en tiempos de conflicto, incursiones o persecuciones.
  • Usos rituales: espacios vinculados a creencias precristianas, ritos de paso o prácticas simbólicas relacionadas con la tierra.
  • Lugares marginales: excavados en emplazamientos evitados o temidos, como antiguas tumbas paganas, para actividades que requerían invisibilidad.

En el caso alemán, los arqueólogos sugieren que el túmulo neolítico, aún visible en la Edad Media como una elevación del terreno, servía como una “marca” para recordar la ubicación del túnel. También existe la posibilidad de que el aura supersticiosa del lugar lo convirtiera en el escondite ideal.

Un Fenómeno Europeo

Lo más sorprendente es que Reinstedt no es un caso aislado. Los erdstall se encuentran dispersos por toda Europa: sur de Alemania, Austria, República Checa, Eslovaquia, Hungría, Polonia, Francia e incluso algunas zonas del Reino Unido y España. Aunque reciben nombres diferentes –Geheimgänge, Grufen, Schratzlloch– comparten dimensiones, trazado y lógica constructiva.

Rara vez superan los 50 metros de longitud y nunca parecen diseñados para vivir. Y casi siempre obligan al cuerpo a encogerse.

Tal vez ahí esté la clave. No eran espacios cómodos, sino espacios necesarios para esconderse, para atravesar simbólicamente la tierra o para llevar a cabo actividades que debían permanecer ocultas.

Hoy, siglos después, seguimos entrando en ellos como lo hicieron sus constructores: sin saber del todo su propósito, pero con la certeza de que allí abajo ocurre algo que aún no comprendemos completamente.