
Noches de reencuentro en 'Ítaca': Un drama familiar con sabor griego
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Alberto Conejero, reconocido por su voz poética en la dramaturgia, explora nuevamente su fascinación por Grecia en ‘Tres noches en Ítaca’. La obra, dirigida por María Goiricelaya, se presenta en Nave 10 Matadero, Madrid, sumergiendo al espectador en un drama familiar con trasfondo mitológico.
La trama sigue a tres hermanas que viajan a la isla de Ítaca tras la repentina muerte de su madre, una profesora de griego que había elegido ese lugar como refugio.
La casa materna se convierte en un espacio de reencuentro, donde afloran recuerdos, ausencias, silencios y deseos. Ítaca, más allá de ser una isla, simboliza el hogar y el amor maternal que las hermanas buscan recuperar.
Conejero reivindica el derecho a renacer y a elegir el propio camino, desafiando las convenciones y las circunstancias.
La obra, impregnada de poesía y simbolismo, mantiene una conexión con la contemporaneidad y transmite una profunda emoción.
Un montaje inteligente y conmovedor
La puesta en escena de María Goiricelaya, con una escenografía de Pablo Chaves, realza la belleza del texto. La directora utiliza las acotaciones como parte del diálogo, profundizando en la emotividad de la obra.
El espectáculo equilibra humor y sabiduría, gracias a la interpretación de Cecilia Freire, Marta Nieto y Amaia Lizarralde, quienes dan vida a personajes complejos y entrañables.
El final, calificado de reconfortante y optimista, se sella con versos del poema ‘Ítaca’ de Cavafis, recitados por Julieta Serrano, invitando a disfrutar del viaje sin prisas, manteniendo siempre la meta en mente.













