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Nuevas medidas fiscales: El Gobierno estudia limitar las bonificaciones en el Impuesto de Sucesiones
Ante un contexto de presupuestos prorrogados y negociaciones sobre modelos singulares, el Gobierno español analiza nuevas fuentes de ingresos, entre ellas, las herencias. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha insinuado la posibilidad de limitar las bonificaciones en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, lo que implicaría que las comunidades autónomas que actualmente aplican importantes bonificaciones, podrían verse obligadas a modificar su política fiscal.
El debate sobre la justicia fiscal del Impuesto de Sucesiones
La aplicación de este impuesto genera un intenso debate. Algunos argumentan que es injusto, ya que grava bienes y dinero que ya han tributado a lo largo de la vida del causante a través del IRPF, impuestos municipales, IVA, entre otros. Consideran que aplicar nuevamente impuestos sobre estos bienes representa una doble o triple imposición.
Otros, como la ministra Montero, defienden su necesidad.
Disparidad fiscal entre comunidades autónomas
Actualmente, la carga fiscal sobre las herencias varía significativamente dependiendo de la comunidad autónoma en la que se reciba la herencia. Esta disparidad provoca que un mismo patrimonio tribute de forma muy diferente según el lugar de residencia del heredero.
Por ejemplo, según datos de Luis Garvía, director del Máster en riesgos financieros de Comillas ICADE, por una herencia de 500.000 euros que incluya una vivienda y ahorros, no se paga nada en Andalucía, Galicia o Cantabria, y apenas 500 euros en Madrid. En contraste, en Cataluña la factura podría ascender a 30.000 euros, y en Asturias, hasta 65.000 euros.
Según Garvía, esta situación afecta principalmente a las herencias medias, ya que las grandes fortunas suelen recurrir a fundaciones, seguros y estructuras internacionales para optimizar su carga fiscal.
Consecuencias de la alta fiscalidad en algunas regiones
Garvía advierte que la alta fiscalidad en algunas regiones “acelera las renuncias a herencias, descapitaliza a las familias y rompe la transmisión patrimonial”.
Posibles soluciones y posturas de las comunidades autónomas
Una de las posibles soluciones que podría implementar Hacienda sería establecer umbrales mínimos de tributación o limitar las bonificaciones existentes. Sin embargo, esta propuesta ha generado resistencia por parte de algunos gobiernos autonómicos, que defienden su competencia en materia fiscal y rechazan una subida de impuestos.
El Gobierno podría fijar un suelo mínimo estatal, impidiendo que las comunidades autónomas puedan bonificar el impuesto al 99% o al 100%.
Esto obligaría a regiones como Madrid, Andalucía, Canarias, Cantabria, Galicia o Valencia a subir el impuesto.
Impacto potencial en rentas medias y bajas
Si no se establecen excepciones para la transmisión de la vivienda habitual o no se fija una cantidad exenta, el impacto en rentas medias y bajas sería considerable. Hacienda podría aumentar la recaudación, pero a costa de familias que actualmente heredan una vivienda o ahorros sin pagar impuesto. Además, se reduciría la autonomía fiscal de las comunidades autónomas.
El problema del pago anticipado del impuesto
Un aspecto crítico del Impuesto de Sucesiones es que debe pagarse antes de poder recibir la herencia. Hasta que no se liquide el impuesto, el heredero no puede inscribir la vivienda en el registro, venderla ni disponer del dinero heredado.
Esto obliga a muchos herederos a solicitar préstamos, vender bienes heredados o incluso renunciar a la herencia.
Esta situación es especialmente común cuando se heredan viviendas sin liquidez, algo frecuente en familias con patrimonio inmobiliario pero sin ahorros suficientes.
En comunidades con alta fiscalidad, este problema se traduce en miles de herencias rechazadas cada año, debido a la incapacidad de los herederos para asumir el coste fiscal inicial.
Elevada tasa de renuncia a herencias
Según datos del Consejo General del Notariado, en 2024 se registraron aproximadamente 348.000 transmisiones hereditarias, de las cuales 54.811 fueron rechazadas, lo que equivale a una de cada seis herencias. La principal razón es la obligación de pagar el impuesto antes de disponer de los bienes heredados.
Asturias es un ejemplo claro de las consecuencias de la falta de bonificaciones en el impuesto, con una tasa de rechazo cercana al 23%, una de las más altas de España. Los notarios señalan la alta fiscalidad y el elevado nivel de endeudamiento de las herencias como las principales causas de este fenómeno.
No obstante, los expertos advierten que no todas las renuncias se deben únicamente al impuesto. Las deudas asociadas a la herencia, como hipotecas, préstamos personales o cargas fiscales, también pueden influir, haciendo que el pasivo supere el valor real de los bienes heredados.













