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Nuevas Reflexiones del Obispo Emérito Catalá sobre Fe, Migración y la Iglesia Universal
El obispo emérito de Málaga, Jesús Catalá, ha compartido sus reflexiones sobre diversos temas, desde la religiosidad popular hasta los desafíos contemporáneos como la migración, en una reciente entrevista. Catalá, originario de Valencia, destacó su rápida adaptación a Málaga, describiéndola como una tierra cercana a su identidad mediterránea. Subrayó la importancia de “la luz, la apertura de la gente, la cocina, el saber vivir, disfrutar de la vida y la religiosidad popular” como elementos clave de esta conexión.
La Religiosidad Popular: Un Valor Espiritual Auténtico
Frente a la visión que reduce la religiosidad popular a una mera expresión folclórica, Catalá defendió su profundo valor espiritual y evangelizador. “Es muchísimo más, es verdadera, y a mucha gente le está haciendo un gran bien vivir la fe”, afirmó, resaltando el papel de cofradías, asociaciones y movimientos como vías para que muchas personas “contacten, al menos en algunas ocasiones, con la fe y celebrarla”.
El Turismo como Oportunidad Pastoral
En el contexto del turismo en Málaga, Catalá lo considera una oportunidad pastoral, recordando la experiencia de un turista japonés que buscó el sacramento de la confesión.
Formación Académica y Acompañamiento Vocacional
Catalá también habló sobre su faceta académica y su formación en Psicología, motivada por una necesidad pastoral.
Siendo joven sacerdote, se le encomendó el acompañamiento vocacional y sintió la necesidad de herramientas adicionales para ayudar a otros a discernir su futuro.
Años en Roma y Visión Universal de la Iglesia
Un momento destacado de la conversación fue su experiencia en Roma, donde trabajó durante diez años en la Secretaría del Sínodo de los Obispos bajo el pontificado de San Juan Pablo II. Catalá describió esta etapa como “los años más fecundos y más hermosos del ministerio”, aprendiendo a ver la Iglesia “no desde tu campanario, sino desde una atalaya universal”. Recordó con especial intensidad sus viajes apostólicos a África con el Papa, en preparación para el Sínodo para África, destacando la diversidad cultural y lingüística.
El Desafío de la Migración
Entre los grandes retos actuales, Catalá enfatizó el fenómeno migratorio, que conoció de cerca en Melilla. “Es un problema muy complejo”, advirtió, defendiendo el derecho de toda persona a vivir dignamente en su país de origen y denunciando el sufrimiento de quienes son “maltratados, pisoteados, abusados” antes de llegar a Europa.
Reconoció las limitaciones de la acción eclesial ante un problema estructural como la migración, admitiendo que se está “parcheando”.
Sin embargo, ensalzó el papel de la Iglesia como “la voz de los que no tienen voz” y la necesidad de seguir ayudando “según tus posibilidades”, como se hace desde Cáritas y otras organizaciones.
Crisis Existencial y Confianza en la Iglesia
Finalmente, Catalá reflexionó sobre la crisis existencial que atraviesa la sociedad, marcada por el aumento de los suicidios y la búsqueda de sentido. Frente a lecturas triunfalistas o catastrofistas, apeló a la confianza. “Señor, es tu Iglesia, no es la mía”, afirmó, señalando que los estímulos externos ofrecen “placeres cortos” que no satisfacen el deseo profundo de felicidad. “Eso hay que explicárselo”, concluyó, reafirmando la vigencia del mensaje cristiano en un mundo herido.













