Nuevas Revelaciones: Agendas de Villarejo Implican al Comisario en Montaje Contra Podemos

Nuevas Revelaciones: Agendas de Villarejo Implican al Comisario en Montaje Contra Podemos
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Nuevas Revelaciones: Agendas de Villarejo Implican al Comisario en Montaje Contra Podemos

Las agendas del comisario Villarejo señalan su presunta participación en el montaje que vinculaba a Miguel Urbán con la venta de 40 kilos de cocaína procedente de Venezuela, destinada a financiar a Podemos. La policía remitió a la Fiscalía Antidroga varios documentos, incluyendo una nota anónima que describía un supuesto blanqueo de dinero negro en pequeñas cantidades, actividad también atribuida a Urbán. Este informe coincide temporalmente con anotaciones en la agenda de Villarejo que aluden a una “nota de pitufeo” escrita por él mismo.

Los cuadernos incautados a Villarejo contienen cuatro referencias a las notas sobre el presunto blanqueo de Podemos que el comisario habría elaborado. Estas anotaciones se sitúan entre el 23 de febrero de 2015 y el 29 de marzo de 2016. Aunque el montaje contra Urbán se inició en enero de 2016, las agendas de Villarejo sugieren que el Gobierno del Partido Popular había activado a la brigada política contra Podemos desde su creación en 2014.

Con base en las notas anónimas de la policía contra Miguel Urbán, el Ministerio Público abrió en enero de 2016 diligencias secretas que permitieron emitir mandamientos a unidades antidroga y antiblanqueo de la Policía, así como a la Oficina Nacional de Investigación del Fraude (ONIF). Ni Villarejo ni Olivera están imputados en la causa de la guerra sucia contra Podemos que se sigue en la Audiencia Nacional.

23 de febrero de 2015: “El ministro pide un borrador sobre Podemos”

La Fiscalía Anticorrupción ha dado credibilidad a las agendas de Villarejo en la macrocausa Tándem. Su incautación se produjo durante una segunda fase de la operación contra el policía, revelando que se trataba de apuntes espontáneos sobre sus contactos profesionales y su vida privada.

El 23 de febrero de 2015, Villarejo anota una conversación con José Luis Olivera: “Dice que habló muy positivamente con el ministro sobre los temas realizados. Dice que nos pide que hagamos un borrador sobre Podemos”. Esta conversación implica al entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, en las maniobras contra el partido de la oposición. Fernández Díaz no está imputado en la causa por la guerra sucia a Podemos, ya que el juez Santiago Pedraz consideró que no había indicios suficientes contra él.

9 de febrero de 2016: “Oli dice que mi nota de pitufeo tiene errores”

El 21 de enero de 2016, el comisario José Luis Olivera, al frente del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), envió a la Fiscalía Antidroga el relato de “una fuente conocida por el Centro” que señalaba a Miguel Urbán, miembro de Anticapitalistas y eurodiputado por Podemos en ese momento, vendiendo 40 kilos de cocaína en un pub de Malasaña.

Menos de tres semanas después del inicio de la maniobra contra Urbán, Villarejo anota en su diario el contenido de una llamada con Oli, el comisario Olivera. El 9 de febrero de 2016, escribe: “Propone dar datos de POD a los cesis, poco a poco. Dice que mi nota de pitufeo tiene errores”. Villarejo utilizaba “POD” para referirse a Podemos, y los “cesis” podrían ser agentes del CNI.

La policía envió a la Fiscalía Antidroga, en primer lugar, el relato de un confidente sobre la venta de droga. Posteriormente, Olivera remitió otra nota que impulsó el caso. Esta nota anónima aseguraba que Urbán “habría transferido durante 2015 cantidades muy significativas, conducta que podría ser extrapolable al resto de miembros de Podemos”. Villarejo nunca firmaba sus “notas informativas”.

Las donaciones que especificaba la fuente anónima eran las siguientes: 2.000 euros al comité de huelga de técnicos de Movistar, otra a la asociación Debates y Solidaridad, y tres a Podemos, de 2.000 euros cada una. Miguel Urbán explica que todas esas donaciones eran públicas y se podían consultar en la web de Podemos.

El 12 de enero de 2016, dos medios de la derecha publicaron el contenido de un dosier denominado PISA (Pablo Iglesias Sociedad Anónima), dando inicio a una serie de informaciones falsas sobre Podemos. En diciembre, el partido liderado por Iglesias había obtenido 69 escaños, un acontecimiento inédito para un partido a la izquierda del PSOE. La divulgación del pseudo informe PISA coincidió con el inicio de los contactos para la posible formación de un gobierno progresista.

16 de febrero de 2016: “Datos de pitufeo dados a Chisco”

El 16 de febrero aparece la segunda anotación en las agendas que alude a los trabajos de Villarejo contra Podemos. Esta vez, parecen ser anotaciones sobre un encuentro con su amigo Olivera. Se trata de dos comisarios en activo, destinados en la cúpula de la seguridad del Estado, hablando de “organizar gastos de oficina”. Olivera le ha informado de algo, y Villarejo escribe: “Datos de pitufeo dados a Chisco”.

El “pitufeo” es una práctica de blanqueo de dinero negro que consiste en fraccionarlo en pequeñas cantidades para introducirlo en el mercado legal sin llamar la atención de las autoridades. Quien recibe los datos del supuesto “pitufeo” de Podemos es el número dos del Ministerio del Interior en ese momento, Francisco Martínez, principal investigado en la causa que se sigue en la Audiencia Nacional por las maniobras policiales contra el partido de Pablo Iglesias.

La fecha de esta nota coincide con el principal logro de la maniobra de Olivera, poner el engranaje policial al servicio de una mentira. Entre el 28 de enero y el 15 de febrero, policías de la Unidad contra la Delincuencia y el Crimen Organizado (UDYCO) realizaron vigilancias en el bar Nueva Visión y, sin llegar a entrar, escribieron que había gente que entraba al bar y salía tras “un corto espacio de tiempo”. En sus informes entregados a Fiscalía, añadieron que “se puede inferir que el mismo se dedica a la venta a menor escala de sustancia estupefaciente cocaína”. El dueño del bar explicó que daban chupitos a un cliente.

29 de marzo de 2016: “Boni no se fía de una carta de Chávez para Podemos”

La operación contra Podemos se extendió por la cúpula policial. Una vez inmersa la Unidad contra la Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), su jefe, el comisario José Manuel García Catalán, remitió el 1 de marzo otro informe a Antidroga sobre Urbán. Recoge sus donaciones a “proyectos sociales” y comienza a especular: “Puede concluirse que Miguel Urbán tiene gastos superiores a sus ingresos y, por tanto, podría tener una fuente de financiación no declarada”.

García Catalán continúa diciendo que, “si atendemos a las diferentes investigaciones policiales y judiciales realizadas a diferentes partidos políticos, podríamos encontrarnos ante una posible financiación irregular de forma que sus miembros realizan donaciones en nombre propio, recibiendo la cantidad donada en b por el partido, dinero obtenido por este irregularmente”. García Catalán ha declarado en la causa de la Audiencia Nacional como testigo por su viaje a Nueva York para entrevistarse con un exministro de Chávez.

El 29 de marzo de ese mismo mes, Villarejo anota en su agenda una conversación con otro miembro de la brigada política, Bonifacio Díez Sevillano. “Boni me pregunta por Aliste. Dice que no se fía de una carta que le ha traído de Chávez para Podemos. Alega que tiene 2 clientes venezolanos por blanqueo”.

En febrero de 2025, se accedió a siete informes alojados en bases de datos de la Policía en los que el abogado José Aliste muestra su colaboración en la guerra sucia contra Podemos. Aliste es un letrado con antecedentes por estafa que tuvo como clientes a antiguos jerarcas venezolanos residentes en España y que responden por varios delitos graves. Aliste llegó a escribir en los informes que Chávez había entregado a Podemos 30 millones de dólares.