Trump Revoca Normativa Ambiental de la Era Obama y Desata Controversia

NUEVO TITULO: Trump Revoca Normativa Ambiental de la Era Obama y Desata Controversia
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NUEVO TITULO: Trump Revoca Normativa Ambiental de la Era Obama y Desata Controversia

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En una decisión que ha generado fuertes reacciones, el presidente Donald Trump ha revocado formalmente la normativa de la era Obama que identificaba los gases de efecto invernadero como una amenaza para la salud pública. Según Trump, esta medida busca ahorrar “billones de dólares” a fabricantes de automóviles y conductores, y se suma a una serie de acciones de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) para revisar las políticas sobre hidrocarburos y generación eléctrica.

Desregulación Histórica

La Casa Blanca ha calificado esta decisión como la mayor desregulación en la historia del país, eliminando el sustento científico y legal que obligaba al gobierno federal a limitar las emisiones contaminantes, especialmente en el sector automotriz. Trump argumentó que la normativa anterior era una política “desastrosa” que había perjudicado a la industria nacional y elevado los precios para los consumidores, calificando la agenda climática de sus predecesores como una “estafa verde”.

Según Trump, el fin de estas restricciones permitirá reducir los costos de fabricación en aproximadamente 2.400 dólares por vehículo, facilitando el acceso a automóviles más asequibles.

El Impacto de la Normativa Revocada

La normativa revocada había sido emitida por la EPA durante el primer año de mandato de Barack Obama, determinando que seis gases clave, incluyendo el dióxido de carbono y el metano, representaban un peligro para el bienestar humano debido a su contribución al calentamiento global. Esta conclusión científica servía como base jurídica para que el Estado interviniera en los mercados y exigiera estándares de eficiencia más estrictos.

El Sector Automotriz en Estados Unidos

El panorama de la industria automotriz en 2025 se ha estabilizado tras la crisis post-pandemia, con una competencia entre motores de combustión tradicionales y la electrificación.

Se estima que las ventas totales oscilarán entre 15.7 y 16.1 millones de unidades. General Motors lidera el mercado, fabricando aproximadamente el 16% de los vehículos, seguido por Toyota (14.5%) y Ford (13%). Hyundai-Kia han escalado hasta representar un 10.5% de la producción total, superando a Stellantis (9%). Tesla, aunque con una cuota del 4%, destaca en el segmento de valor tecnológico.

Los vehículos eléctricos (EV) representarán entre el 10% y el 12% de las ventas, con un crecimiento en los modelos híbridos enchufables.

Más del 80% de los coches vendidos en 2025 corresponden a camionetas (light trucks) y SUVs, confirmando el abandono de los sedanes tradicionales.

Reacciones y Consecuencias

La comunidad científica y los grupos ambientalistas han rechazado la decisión, calificándola como un retroceso significativo en materia de cambio climático. Los defensores del medio ambiente sostienen que ignorar los hallazgos científicos pone en riesgo la salud de las futuras generaciones y han anunciado acciones legales. El gobierno celebra la medida como una victoria para la libertad económica y la industria, mientras que el país se encamina a una disputa judicial sobre el futuro de la protección atmosférica.

Trump también firmó una orden ejecutiva para retirar a EE.UU. del Acuerdo de París, un pacto internacional para limitar el calentamiento global.

Desmantelamiento de la Infraestructura Climática

Además de la derogación de los dictámenes científicos, la administración de Donald Trump ha desmantelado la infraestructura burocrática diseñada para combatir el calentamiento global.

El presidente disolvió el Grupo de Trabajo Nacional sobre el Clima (NCTF) y cerró la Oficina de Cambio Global del Departamento de Estado, neutralizando la capacidad diplomática y técnica del país en las negociaciones climáticas internacionales.

Esta ofensiva incluyó la cancelación de los objetivos de descarbonización para el año 2035, abriendo el camino legal para revertir las restricciones que impedían nuevas prospecciones de petróleo y gas en tierras y aguas federales.

Política Energética: “Drill, Baby, Drill”

Bajo el lema “Drill, baby, drill”, Trump ha dejado claro que su política económica se centrará en la expansión agresiva de los hidrocarburos, potenciando la extracción convencional y el gas de esquisto (fracking), con el objetivo de consolidar a Estados Unidos como líder mundial en la producción de energía fósil. Para la Casa Blanca, esta estrategia busca reducir los costos operativos de la industria y fortalecer la posición geopolítica del país.