ORÍGENES INESPERADOS DE LA BOLLERÍA: UN VIAJE A TRAVÉS DE LA HISTORIA Y EL SABOR

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ORÍGENES INESPERADOS DE LA BOLLERÍA: UN VIAJE A TRAVÉS DE LA HISTORIA Y EL SABOR

A menudo disfrutamos de la bollería, como croissants, napolitanas o palmeras, asumiendo que provienen de Francia o Italia. Sin embargo, la verdadera historia de estos dulces es más rica y sorprendente, llena de batallas, decisiones reales e ideas ingeniosas.

El Croissant: Un Nacimiento Vienés y una Consolidación Francesa

Aunque “croissant” significa “creciente” en francés y evoca París, su origen se remonta a la Viena del siglo XVII. Durante el asedio del Imperio Otomano, los panaderos vieneses, trabajando de noche, oyeron a los turcos cavar túneles. Alertaron a la ciudad, permitiendo repeler el ataque.

En agradecimiento, el gremio de panaderos fue condecorado y creó un bollo con la forma de la media luna turca.

Este gesto simbolizaba “comerse al turco”, según el experto José Antonio Gracia. Este bollo, similar a un pan, llegó a Francia gracias a María Antonieta, quien lo popularizó en la corte parisina a finales del siglo XVIII.

Los pasteleros franceses adaptaron la receta, transformándola en la versión hojaldrada y ligera que conocemos hoy, consolidando su asociación con Francia.

Palmeras y Napolitanas: Sorpresas Francesas

La palmera, también conocida como “oreja de elefante”, nació en Francia en el siglo XIX. Su forma de corazón se crea enrollando la masa de hojaldre desde los extremos hacia el centro, cortándola en rebanadas para obtener capas finas y crujientes.

La napolitana, a pesar de su nombre, también es francesa. Conocida como “pain au chocolat”, surgió en el siglo XIX como una forma de envolver una tableta de chocolate en masa de hojaldre, una idea simple que se hizo muy popular.

El Donut: De Holanda a la Fama Mundial

El donut, un icono estadounidense, tiene su origen en un bollo frito que los colonos holandeses llevaron a América en el siglo XVII.

Inicialmente, no tenía agujero. La invención del agujero se atribuye al marinero estadounidense Hanson Gregory en 1847.

Gregory perforó el centro para lograr una cocción más uniforme, evitando que el interior quedara crudo. Esta solución técnica se convirtió en el rasgo distintivo del donut, catapultándolo a la fama mundial y convirtiéndolo en un símbolo de la cultura pop.