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Por la boca muere el pez: Ayuso y Feijóo ante acusaciones de acoso
El refrán “por la boca muere el pez” parece cobrar vida en la actualidad política española, especialmente en el caso de Isabel Díaz Ayuso y Alberto Núñez Feijóo. Apenas dos meses atrás, ambos líderes del Partido Popular (PP) lanzaron duras críticas contra Pedro Sánchez, el PSOE y el Gobierno en pleno, a raíz del llamado “caso Salazar”.
El caso Salazar: Un punto de inflexión
Recordemos que Francisco Salazar, ex asesor del presidente, fue acusado de acoso sexual por varias colaboradoras tanto en Moncloa como en Ferraz. Ante las primeras denuncias publicadas, fue expulsado de la dirección del partido y destituido como secretario general de Planificación Política de la Presidencia. Posteriormente, surgieron pruebas de que el PSOE había bloqueado los escritos de al menos dos de las denunciantes en su canal interno para casos de acoso.
Feijóo llegó a calificar a Salazar de “guarro”, ignorando que el acoso sexual es un delito tipificado en el Código Penal, con penas que incluyen prisión y/o multas, agravantes por superioridad laboral o docente, minoría de edad o vulnerabilidad, e incluso inhabilitación profesional.
Doble rasero en Móstoles
Ahora, la doctrina Feijóo parece indicar que un “guarro” no puede ser asesor del presidente del Gobierno, pero sí alcalde de Móstoles, siempre y cuando este último sea del PP. Esta conclusión se desprende de la respuesta del líder del PP a las preguntas sobre el caso del alcalde de Móstoles, Manuel Bautista, acusado de acoso. Según denuncias, altos dirigentes del PP de Madrid presionaron a una concejal para encubrir la acusación.
Según los escritos de la concejal, Ana Millán, vicesecretaria de Organización del partido y vicepresidenta de la Asamblea de Madrid, le desaconsejó acudir a la justicia, argumentando que “ayudarla” implicaba no hacer nada y que una denuncia la “hundiría”. Alfonso Serrano, secretario general del PP de Madrid, habría despachado a la edil con un “calladita estarás mejor”.
El PP y su protocolo antiacoso
Durante el escándalo Salazar, el PP reivindicó su protocolo antiacoso frente a la “parálisis” del PSOE. Génova, sede nacional del PP, afirmó contar con un Código Ético y una Oficina de Compliance para analizar las denuncias. Sin embargo, esta misma oficina archivó la denuncia de la concejala de Móstoles, recomendándole que se callara y se marchara.
La hemeroteca está repleta de declaraciones de dirigentes del PP exigiendo responsabilidades políticas a Sánchez por haber tenido a Salazar entre sus colaboradores. Feijóo dijo que “Salazar es un guarro y un guarro no puede ser asesor de cabecera del presidente del Gobierno” y que se avergonzaba de que el PSOE hubiera intentado “dar carpetazo y mirar para otro lado”. Ayuso criticó el “falso feminismo” de los socialistas.
Justificaciones similares
Ahora, ambos líderes niegan la acusación contra su alcalde, argumentando que se trata de una venganza, invocando la presunción de inocencia y afirmando que no hay causa judicial o que el caso ha sido fabricado. Curiosamente, estos argumentos son casi idénticos a los utilizados por el PSOE ante las primeras informaciones sobre Salazar.
Resulta paradójico que quienes criticaron duramente al PSOE por el comportamiento de un asesor ahora intenten minimizar el escándalo del alcalde de Móstoles. Lo más preocupante es que en pleno siglo XXI se repitan patrones machistas similares a los del siglo pasado.













