
¿Por qué abandonamos el ejercicio y cómo evitarlo?
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
Cada año, la historia se repite: tras los excesos navideños, muchos se proponen ponerse en forma y comer mejor. Sin embargo, las estadísticas muestran que un alto porcentaje de personas abandona sus objetivos de ejercicio en los primeros meses del año.
La cuesta de febrero: el abandono temprano
Estudios revelan que un porcentaje significativo de nuevos miembros de gimnasios se inscriben en enero, pero la asistencia comienza a disminuir drásticamente a finales de febrero. La tasa de deserción más alta se produce a los dos meses, marcando el fin de la motivación inicial para muchos.
Un estudio en Brasil, realizado durante 10 años con más de 5.000 personas, demostró que la probabilidad de que los socios de un gimnasio volvieran a practicar actividad física después de una interrupción era inferior al 40%.
La visión de una experta
Mariola Corega, ex bicampeona mundial de fuerza y resistencia, y promotora del ejercicio, explica: “Hacer ejercicio duele un poco, no es como cuando te hacen un masaje relajante. Tienes toda la intención, pero después tu cerebro te dice que esto te molesta, que te duele y busca excusas y crea relatos. Cuanto más lista es la persona, más inteligentes son sus trampas, más creativas”.
¿Qué sucede en esas ocho semanas?
La formación de hábitos se basa en la interacción de dos sistemas cerebrales: uno basado en objetivos, que hace los planes iniciales, y otro que automatiza las acciones repetidas. El problema es que ir al gimnasio no es una acción automática para quien se lo propuso en diciembre.
Causas del abandono
Existen tres factores clave que contribuyen al abandono del ejercicio:
- Falta de competencia percibida: Si no tenemos experiencia o volvemos tras un largo tiempo, la falta de progreso puede generar frustración y abandono.
- Falta de autonomía y motivación intrínseca: Si vamos al gimnasio por obligación y no por elección, la motivación se extingue rápidamente.
- Fricción: El esfuerzo que requiere realizar una acción. La distancia al gimnasio, la falta de preparación o las condiciones climáticas pueden aumentar la fricción.
Cómo ser constante
Para ser constante con una rutina de ejercicio, es fundamental:
- Autoconocimiento: Conocer nuestras fortalezas, debilidades, obstáculos y capacidades para hacer un análisis realista.
- Establecer objetivos realistas: Comenzar con metas alcanzables para evitar la frustración inicial.
- Compromisos de implementación: Planificar detalladamente cuándo, dónde y cómo se realizará el ejercicio.
- Crear un entorno favorable: Dejar a la vista la ropa deportiva, elegir un gimnasio cercano y encontrar un horario adecuado.
- Buscar compañía: Hacer ejercicio con amigos puede ser positivo, pero es importante mantener la motivación individual.
Adquirir hábitos saludables requiere esfuerzo y compromiso, pero la motivación debe ser interna. La salud es algo personal que se debe hacer por amor propio y por amor a los demás.