
¿Por qué algunas canciones se nos pegan al cerebro? La ciencia detrás de los "gusanos musicales
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
¿Te ha pasado alguna vez de tener una canción pegada en la cabeza todo el día? Este fenómeno, conocido como “gusano musical” o alucinación auditiva, tiene una explicación científica.
El cerebro y la música: una conexión profunda
Jordi Ángel Jauset, neurocientífico de la Universidad de Lleida, explica que nuestro cerebro transforma las vibraciones acústicas en impulsos nerviosos que viajan a través de diferentes áreas cerebrales. Una parte del cerebro es capaz de interpretar esa vibración acústica inicial como una sensación musical.
El experto compara este fenómeno con “una picadura de mosquito en el cerebro”. Una vez que el circuito neuronal se activa, el acto de cantar o pensar en la canción refuerza esa conexión, haciendo que la melodía se repita constantemente en nuestra mente.
Con miles de millones de neuronas capaces de generar billones de conexiones, cada cerebro responde de manera única a los estímulos musicales, influenciado por nuestras experiencias, entorno y gustos personales.
¿Qué hace que una canción sea “pegadiza”?
No todas las canciones tienen el mismo poder para quedarse en nuestra mente.
La investigación en neurociencia ha demostrado que las canciones que más fácilmente se convierten en “gusanos musicales” comparten ciertas características:
- Ritmo sencillo y repetitivo
- Estribillos pegadizos que se repiten
- Tempo rápido (alrededor de 120 pulsaciones por minuto)
- Elementos inesperados que captan la atención
Un ejemplo de esto es la canción viral “Noche de copas” de la Orquesta Nueva Línea. Su estribillo pegadizo y su ritmo alegre la hacen perfecta para quedarse en la cabeza.
Personalidad y “gusanos musicales”
La personalidad también juega un papel importante en la aparición de estos fenómenos auditivos. Las personas con tendencia a ser más obsesivas o quienes están pasando por situaciones de estrés son más propensas a experimentarlos.
Curiosamente, también pueden ocurrir en momentos de relajación, como cuando estamos paseando o duchándonos. En estos casos, no hay un estímulo externo que provoque la alucinación, sino que es nuestro propio cerebro el que la genera a partir de la memoria y las repeticiones.
La música de la adolescencia: un recuerdo imborrable
La música que escuchamos en la adolescencia tiene un poder especial y duradero.
Esto se debe a que durante ese período de la vida experimentamos una gran revolución hormonal, y la parte emocional de nuestro cerebro está muy activa, lo que hace que esos recuerdos musicales sean más intensos y duraderos.













