
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
Preocupación creciente por vacunas caducadas en el País Vasco
La preocupación aumenta tras la detección de una crisis de vacunas caducadas en el sistema sanitario público del País Vasco. El departamento de salud del gobierno vasco ha confirmado la localización de nuevas incidencias que elevan la cifra de afectados a 78 personas más, sumándose a las 253 ya conocidas. La mayoría de los afectados son bebés que recibieron una vacuna hexavalente fuera de fecha. A pesar de esto, el gobierno insiste en que no existe riesgo para la salud.
Nuevos casos y revacunación
Las nuevas incidencias corresponden a una vacuna tetravalente (difteria, tétanos, tosferina y poliomielitis) y a la triple vírica (sarampión, rubeola y parotiditis).
El gobierno vasco ha revacunado a una treintena de los primeros afectados, atribuyendo los incidentes a errores de registro. El resto de los casos serán estudiados individualmente para determinar la necesidad de revacunación.
Análisis de un experto
El doctor Darío Fernández, médico de familia y psicólogo clínico, analiza la situación y expresa su sorpresa ante lo ocurrido. Según Fernández, en la Comunidad de Madrid un error de este tipo sería “impensable” debido a los rigurosos controles existentes.
Protocolos de control
Fernández explica que el protocolo habitual implica una labor de enfermería con múltiples puntos de control. El primero ocurre al recibir las vacunas en el centro de salud, donde se revisa la caducidad y el estado del lote.
Cualquier anomalía se comunica a Salud Pública, que se encarga de recoger las vacunas defectuosas. Un segundo control se realiza justo antes de la inyección, verificando nuevamente la fecha.
Además, se adhiere la etiqueta de la vacuna con la fecha de caducidad en la cartilla de vacunación del niño, proporcionando un registro físico a los padres. Si la etiqueta no se puede despegar, la enfermera anota la información manualmente, garantizando la trazabilidad.
Inspecciones y fallos sistémicos
El sistema de control se refuerza con inspecciones inesperadas por parte de inspectores de Salud Pública, quienes verifican las neveras donde se almacenan las vacunas en busca de productos caducados. El hecho de que el problema afecte a cientos de personas en diferentes fechas y con distintas dosis sugiere un fallo más profundo en el sistema.
Cada vez que se administra una vacuna, la enfermera registra la fecha, hora y el profesional que la aplicó en la historia clínica del paciente, facilitando la investigación y la identificación de las causas del problema.
Riesgos y necesidad de revacunación
Aunque el gobierno vasco asegura que no hay riesgo para la salud, el doctor Fernández confirma que una vacuna caducada no es peligrosa como un alimento en mal estado, pero sí pierde su eficacia.
El principal riesgo radica en la falsa sensación de inmunización, especialmente en bebés, que pueden quedar expuestos a patógenos sin protección.
El especialista subraya la urgencia de revacunar a todos los afectados, considerándolos como “no vacunados”. El protocolo a seguir puede variar según la edad del paciente y el tipo de vacuna, requiriendo un análisis individualizado de cada caso.
Erosión de la confianza y consejos para vacunas no financiadas
Este episodio puede erosionar la confianza ciudadana en el sistema sanitario y alimentar los movimientos antivacunas, especialmente en un contexto en que la OMS ha alertado sobre el resurgimiento del sarampión en España. Aunque se trata de casos puntuales, es crucial analizar las causas del fallo para evitar su repetición.
El doctor Fernández también ofrece consejos sobre las vacunas no financiadas, recomendando no romper la cadena del frío, comprar la dosis justo antes de la administración y, en caso de guardarla en casa, hacerlo correctamente en la nevera para evitar su deterioro.













