
Pese a la intensa lluvia, el campo salmantino ha tomado las calles de la capital salmantina este miércoles en una jornada de protesta histórica. Y COPE Salamanca ha estado acompañándoles. Más de 1.000 tractores, según las organizaciones agrarias convocantes, han participado en una marcha lenta que ha partido del recinto ferial de la Aldehuela para denunciar las políticas agrarias europeas y la situación límite que atraviesa el sector.
Los profesionales del campo exigen un cambio de rumbo en las directrices de la Unión Europea.
Reclaman precios justos, denuncian que los costes de producción les ahogan y critican que la nueva PAC no les ayuda. Además, alertan sobre el impacto del acuerdo de Mercosur, que, aseguran, amenaza con hacerles desaparecer y pone en jaque la seguridad alimentaria y el relevo generacional en el mundo rural.
Entre los manifestantes se encuentra Roberto, un agricultor de secano de Pajares de la Laguna con 20 años de experiencia, que resume el hartazgo del sector: “Cada año es una película nueva.
Antes era Ucrania, ahora Mercosur, y esto ya es inaguantable”.
Roberto no se opone a los acuerdos comerciales con otros países, pero exige que sean justos. “No lo veo mal, pero siempre con las mismas reglas de juego, no puede ser que unos tengan unas normas y otros otras”, explica.
Su desánimo es tal que duda sobre el relevo generacional en su propia familia: “Tengo hijos, pero yo casi que no quiero que se quede ya ninguno, pues se quitan las ganas”.
Otro de los problemas que denuncian es el exceso de papeleo. Fernando, agricultor de cereales y legumbres, lamenta la burocracia muy exagerada que les imponen.
“Tenemos tanto tiempo dedicado a la burocracia como a estar en la labor, que realmente nuestra labor es dedicarnos a las tierras”, afirma, pidiendo que les dejen trabajar y producir con la calidad que se les exige.
El sentir general lo resume Enrique Fernández, otro de los manifestantes: “Hay que apoyar el sector primario al máximo. Ahora mismo estamos en el peor momento”.
La marcha tiene previsto finalizar ante la Subdelegación del Gobierno, donde se procederá a la lectura de manifiesto y se celebrará una comida popular con una caldereta para visibilizar también la crisis que sufre la ganadería.













