
¿Qué comer en Carnaval? Un festín de tradiciones culinarias
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
El Carnaval es mucho más que disfraces y desfiles; es una celebración que se vive también a través del paladar. Históricamente, el calendario carnavalesco ha estado marcado por una clara premisa: **antes del ayuno, el festín**.
Antes de la Cuaresma, la carne, los huevos, la grasa y el azúcar se convierten en los protagonistas de la mesa, ingredientes que durante las semanas siguientes estarán restringidos o prohibidos.
Jueves Lardero: El inicio del Carnaval con sabor a huevo
El pistoletazo de salida lo marca el **Jueves Lardero**, un día asociado a comer abundantemente. Las tortillas son las reinas de la jornada: de patatas, verduras, embutidos… la variedad es infinita. Esta tradición, arraigada en muchos barrios y pueblos, se manifiesta a través de concursos de tortillas, donde este plato sencillo se convierte en una celebración colectiva.
Aunque algunas costumbres hayan evolucionado, el mensaje principal sigue vigente: **este día se come con ganas**.
“Por Jueves Lardero, butifarra comeré”
La tortilla no está sola en la mesa. La **butifarra**, en todas sus variantes, también tiene un lugar destacado, especialmente la butifarra de huevo. Este embutido, tradicionalmente consumido durante todo el año, ha quedado relegado casi exclusivamente a la época de Carnaval.
La butifarra de huevo, elaborada con cerdo, huevo y grasa, representa la esencia de la cocina pre-cuaresmal. Se puede disfrutar a la plancha, fría, en bocadillo o como acompañamiento de tortillas. La clave está en la abundancia.
Coca de llardons: El dulce que anuncia el Carnaval
Si hay un postre que define estas fechas, es la **coca de llardons**. Elaborada con manteca de cerdo, azúcar y piñones, esta receta concentra el espíritu carnavalesco: contundente, festiva y sin remordimientos.
Tradicionalmente, se acompaña de cava, vino dulce, moscatel o malvasía, como el broche final perfecto para una comida que no busca la ligereza.
El rancho: Cocina comunitaria antes de la Cuaresma
En muchas regiones, el Carnaval tiene una marcada dimensión comunitaria. El **rancho**, elaborado con aportaciones de los vecinos, simboliza la idea de cocinar juntos antes del período de abstinencia cuaresmal. Se trata de cocina popular en estado puro: ingredientes sencillos, grandes ollas y mucha gente compartiendo alrededor del fuego.
Miércoles de Ceniza: El cierre del Carnaval con sardinas
Así como el Carnaval comienza con un festín, termina con una comida compartida. El **entierro de la sardina**, tradicionalmente celebrado el Miércoles de Ceniza, culmina con sardinadas populares. Este gesto simbólico representa la despedida de los excesos y la bienvenida a la moderación.
Incluso cuando no se puede celebrar en la calle, la sardina sigue marcando el final del ciclo carnavalesco.
Comer como acto cultural
Más allá de las recetas específicas, lo importante del Carnaval es entender que **la comida forma parte del ritual**. No se trata solo de alimentarse, sino de participar en una tradición que combina calendario religioso, cultura popular y placer sin culpa.
Porque, al final, el Carnaval siempre ha sido eso: unos días en los que el cuerpo también tiene derecho a la fiesta.













