¿Quién destruyó el USS Maine? El incidente que encendió la guerra entre España y Estados Unidos

¿Quién destruyó el USS Maine? El incidente que encendió la guerra entre España y Estados Unidos
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¿Quién destruyó el USS Maine? El incidente que encendió la guerra entre España y Estados Unidos

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Un marinero golpeaba con el hombro la plancha metálica mientras el humo le quemaba la garganta y le nublaba la vista. La escotilla del USS Maine no cedía, vibraba bajo los impactos con un eco seco, mientras el fuego avanzaba por el pasillo, trepando por las paredes y dejando caer chispas sobre el suelo inclinado.

Otro hombre tiró del aro con las manos desnudas, sintiendo el hierro arder en la piel, retrocediendo al oír una detonación más profunda bajo sus pies. El aire se volvió espeso, el calor apretó a los tripulantes contra los mamparos y el barco quedó atrapado en un resplandor sin salida.

Las primeras investigaciones y la sombra de la duda sobre España

La corte de investigación creada en 1898 concluyó que una detonación exterior había destruido el Maine, aunque reconoció no poder señalar a ningún responsable ni presentar pruebas firmes contra España. El informe se basó en testimonios de supervivientes y buzos, incluyendo el de W. H. F. Schluter, quien declaró haber visto una plancha “toda desgarrada y parecía doblada hacia dentro”.

El tribunal interpretó este daño como el efecto de una mina, afirmando que la devastación “solo pudo ser producida por la explosión de una mina”, aunque admitió que no había evidencias para señalar a nadie.

Años después, en 1911, el casco fue reflotado en el puerto de La Habana y una nueva junta examinó directamente los restos. La orden era clara: determinar si había indicios sobre la causa de la explosión.

Este equipo revisó la zona donde la quilla formaba una V invertida y sugirió que ese perfil podía explicarse por la acción de gases generados en el interior, en un espacio cerrado bajo la cubierta protectora. Sin embargo, también localizó planchas deformadas y volvió a inclinarse por la hipótesis de una mina, aunque las placas no mostraban las marcas típicas de una explosión submarina externa.

En 1976, el almirante Hyman G. Rickover impulsó otra revisión, reclutando a historiadores y a dos especialistas en diseño naval, Robert S. Price e Ib S. Hansen. El análisis Hansen-Price concluyó que “no encontramos pruebas técnicas de que una explosión externa iniciara la destrucción del Maine”.

El estudio añadió que “la evidencia disponible es coherente con una explosión interna“, probablemente originada por calor en un depósito de carbón situado junto al pañol de reserva de seis pulgadas. Esta explicación apuntaba a una combustión espontánea en los carboneros que habría detonado la munición, una hipótesis que encajaba con incendios registrados en otros barcos de la época.

En 1998, con motivo del centenario, *National Geographic* encargó a la firma *Advanced Marine Enterprises* un estudio basado en modelización informática. El informe señaló que “parece más probable que una mina causara la deformación hacia dentro de la estructura inferior y la detonación de los pañoles”, aunque algunos expertos no aceptaron esa conclusión y señalaron que los daños podían explicarse por una explosión interna y por los efectos dinámicos del hundimiento.

La presión política y mediática: el camino hacia la guerra

Todo este cruce de informes se desarrolló sobre un fondo político muy cargado. En 1895, los rebeldes cubanos reanudaron la guerra contra el dominio español y el general Valeriano Weyler concentró a miles de civiles en campamentos, lo que desató críticas en la prensa estadounidense.

Joseph Pulitzer y William Randolph Hearst publicaron titulares dando por hecho que España había volado el buque, y el lema “Remember the Maine” se convirtió en grito de guerra. El presidente William McKinley había enviado el acorazado a La Habana para proteger a ciudadanos estadounidenses y mostrar una buena presencia naval, no para provocar un conflicto abierto.

Cuando la corte hizo público su dictamen en marzo de 1898, el Congreso y buena parte de la opinión pública reclamaron intervención. Dos meses después, Estados Unidos declaró la guerra a España. El conflicto terminó con la derrota española y abrió la puerta a la expansión estadounidense en territorios como Filipinas.

Décadas más tarde, la mayoría de los estudios técnicos consideraron muy improbable que España hubiera colocado una mina y situaron la causa más verosímil en un accidente interno, en un barco con diseño delicado y depósitos de carbón próximos a la munición.