
Racismo y xenofobia en el discurso político: Un análisis crítico
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Las palabras de Pedro Sánchez sobre la regularización de inmigrantes, recogidas por *The New York Times*, no son nuevas. Organizaciones civiles, religiosas e instituciones supranacionales han expresado ideas similares. En Estados Unidos, se reconoce la importancia de los inmigrantes en diversos sectores, desde el cuidado de ancianos hasta la agricultura y la construcción, e incluso en las fuerzas armadas. El valor reside en expresar estas ideas en un contexto de crispación general y oposición a políticas consideradas violentas, especialmente en un momento de auge del extremismo de derechas.
Abucheos y críticas a políticas antiinmigración
Durante la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno en Milán-Cortina, el vicepresidente de EEUU, JD Vance, fue abucheado. La presencia en Italia de la policía antiinmigración, ICE, también ha sido objeto de críticas, dada su trayectoria considerada por algunos como criminal.
Denuncias de racismo contra sacerdotes y líderes indígenas
El cardenal Blase, arzobispo católico de Chicago, y otros prelados estadounidenses han denunciado la detención de sacerdotes simplemente por el color de su piel. Líderes de las naciones originarias de EEUU también han denunciado la detención de miembros de sus etnias, calificándolo como un ejercicio de supremacismo blanco. Se ha observado simbología racista en la decoración personal de individuos asociados a Trump.
El racismo como parte del discurso político
En los objetivos políticos de Trump se mezclan argumentos legales y proteccionismo nacionalista con acusaciones delictivas contra los inmigrantes y una falsa defensa de los intereses de los trabajadores estadounidenses, lo que encubre un racismo y xenofobia arraigados en parte de la sociedad estadounidense. Durante su campaña electoral, Trump afirmó que “los inmigrantes están envenenando la sangre de nuestra nación” y, una vez electo, los deshumanizó.
La adhesión de Trump en redes sociales a un video caricaturesco que presenta a los Obama con aspecto simiesco es otra manifestación de odio racial y xenofobia, similar al que sufrió Obama, racializado a pesar de ser hijo de madre blanca y señalado por su nombre y supuesta confesión religiosa. El nuevo alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, también ha enfrentado reproches similares por su color de piel y religión.
Raíces históricas del racismo
Este odio y racismo no son nuevos. Lo sufrieron los habitantes de origen mexicano o español de los territorios arrebatados a México, y posteriormente las comunidades inmigrantes de origen italiano o irlandés.
El delirio del racismo llega a España
En España, se ha llegado al extremo de pretender eliminar de la cultura hidrónimos como Guadalquivir, por ser de origen árabe. Implicaría eliminar Madrid, la Almudena y miles de topónimos árabes, así como más de 4.000 arabismos del idioma español.
“Yo defiendo, pues, un principio universal: que en todas las regiones de la tierra no existe nadie ni tan enemigo… por odio o desacuerdo, ni tan adherido, por fidelidad o benevolencia, que no podamos acogerlo entre nosotros u obsequiarlo con la ciudadanía…”. Estas palabras, en defensa de la inmigración, fueron pronunciadas por Marco Tulio Cicerón ante el Senado.













