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RESCATE DE BORO: UNA HISTORIA DE ESPERANZA TRAS LA TRAGEDIA DE ADAMUZ
La historia de Boro, el perro mestizo rescatado tras el trágico accidente ferroviario de Adamuz, ha conmovido a muchos. Boro viajaba con Ana y Raquel, dos hermanas afectadas por el siniestro. Ana logró salir del tren por su propio pie, pero Raquel, embarazada de cinco meses, se encuentra en la UCI luchando por su vida.
El llamamiento desesperado
Poco después del accidente, Ana apareció ante los medios, visiblemente afectada, explicando que viajaba con su perro Boro, un mestizo de Schnauzer y perro de aguas. Suplicó ayuda para localizarlo, ya que había huido aterrorizado por el impacto. Ana afirmó que los animales “también son familia”, palabras que resonaron en la sociedad.
Días más tarde, el padre de Ana y Raquel hizo un llamamiento similar, destacando el cariño que sus hijas sentían por el perro y lo importante que sería para ellas reencontrarse con él. Ana, más serena, relató que Raquel intentó proteger a Boro con su cuerpo, sufriendo una conmoción cerebral al hacerlo.
Un rescate emotivo
La historia movilizó a muchas personas. PACMA se ofreció a colaborar con la Guardia Civil para rescatar a Boro, y otras organizaciones animalistas se sumaron a la búsqueda. Tras un avistamiento en condiciones climáticas adversas, los rescatistas lograron atraer a Boro, asegurarlo y devolverlo a su familia.
De vuelta con su perro, Ana agradeció el apoyo recibido desde el asiento trasero de un coche. Ahora, la atención se centra en la recuperación de Raquel, quien seguramente se alegrará al reencontrarse con Boro, al que protegió con valentía. El rescate ha sido celebrado en redes sociales, aunque también ha suscitado críticas sobre el uso de recursos.
Más allá del rescate: reflexiones sobre el respeto animal
El caso de Boro ha reabierto el debate sobre el respeto y los derechos de los animales. Algunos comparan el amor por los animales con gestos de inmadurez o decadencia, e incluso recuerdan el controvertido amor de Hitler por su perra Blondi, olvidando que el dictador acabó envenenándola.
Otros recuerdan episodios oscuros como la orden de Hitler de sacrificar a las mascotas de familias judías. Victor Klemperer, filólogo judío, describió el sacrificio de sus gatos como una de las experiencias más dolorosas sufridas durante el régimen nazi.
El maltrato animal como señal de alarma
En Estados Unidos, el maltrato animal es un delito federal castigado con hasta cinco años de prisión, ya que se ha asociado la crueldad animal con el inicio de comportamientos violentos en asesinos en serie. Como apuntó Schopenhauer, “la compasión por los animales está íntimamente asociada con la bondad del carácter”.
Derechos, deberes y la compasión
Se argumenta que los derechos están ligados a los deberes, excluyendo a los animales de la protección legal. Sin embargo, ¿qué deberes se pueden exigir a un recién nacido o a una persona con Alzheimer? La historia de Boro destaca la importancia de la compasión y el trato ético hacia los animales, reconociendo su capacidad para sentir y sufrir.
El rescate de Boro no ha impedido la atención a las víctimas humanas de la tragedia, sino que ha atenuado el dolor de una familia. La historia de Boro revela que España progresa moralmente y comienza a asimilar la idea de que nuestra capacidad de amar a los animales es crucial para evitar “nuestra caída hacia la violencia y la barbarie”.