Rodalies: Dos décadas de desinversión y caos ferroviario en Cataluña

Rodalies: Dos décadas de desinversión y caos ferroviario en Cataluña
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Rodalies: Dos décadas de desinversión y caos ferroviario en Cataluña

La paciencia se agota en Cataluña con el servicio de Rodalies, un sistema ferroviario que lleva años sumido en el caos. La reciente crisis, que se extiende por seis días, ha sido la gota que colma el vaso, pero el problema tiene raíces profundas que se remontan a dos décadas atrás.

Un servicio al límite

Como expresó una usuaria, “¿De qué sirve que sea gratis si no vuelve a funcionar?”. Esta pregunta resume el sentir generalizado ante un servicio que, pese a los intentos de mejora, sigue sin ofrecer garantías a los ciudadanos. Los usuarios se han convertido en rehenes de una situación marcada por la falta de inversión y la mala gestión.

El último episodio de esta crisis ha sido particularmente complejo, con un trágico accidente que costó la vida a un joven maquinista, una huelga encubierta, tensiones entre Adif y Renfe, y un Govern que se ha visto superado por la situación.

Falta de inversión crónica

La falta de inversión es una de las principales causas del deterioro de Rodalies. En 2008, el Gobierno central anunció una inversión de 4.000 millones de euros que nunca se materializó por completo. La crisis económica y la priorización de otros proyectos, como el AVE Barcelona-Figueres, agravaron la situación.

Aunque las inversiones han aumentado en los últimos años, con un promedio de 500 millones de euros anuales desde 2020, aún no son suficientes para revertir dos décadas de abandono.

Un traspaso complicado

En 2006, el Estatut incluyó el traspaso de Rodalies a la Generalitat, una medida que podría haber mejorado la gestión del servicio. Sin embargo, el traspaso se ha realizado de forma parcial y con tensiones entre el gobierno catalán y el central. La creación de una nueva empresa, Rodalies de Catalunya, no ha resuelto los problemas de fondo, ya que la Generalitat no tiene la mayoría en el accionariado.

Reacciones y consecuencias

La crisis ha provocado reacciones airadas por parte del Govern, que ha exigido dimisiones en Adif y Renfe. El Ejecutivo catalán se ha visto superado por una situación en la que los acuerdos no se cumplen y la información a los usuarios es deficiente.

El mal funcionamiento de Rodalies tiene graves consecuencias económicas. Se estima que genera una pérdida diaria de 2,2 millones de euros en costes laborales, cifra que se ha elevado a 9 millones durante la reciente crisis.

Un problema persistente

A pesar de los cambios políticos y las promesas de mejora, los trenes siguen sin funcionar correctamente en Cataluña. Dos décadas después de la primera gran manifestación del “procés”, en la que se reclamaba el derecho a decidir sobre las infraestructuras, el problema persiste, afectando a la vida diaria de cientos de miles de ciudadanos.