
La acumulación de lluvias durante el fin de semana ha provocado el reventón de una balsa en la antigua mina de Monte Neme, situada entre las localidades coruñesas de Malpica y Carballo. El suceso, que se produjo el sábado, originó un vertido de grandes cantidades de agua, lodo, piedras y minerales que anegó el entorno y llegó a colapsar una carretera cercana, cuya circulación ya ha sido restablecida.
El arrastre de residuos ha afectado a montes cercanos y ha llegado al mar por la zona de playas de la ría de Malpica.
El núcleo de población más próximo es el de Aviño, a solo 150 metros del vertido. Como medida de precaución, el alcalde de Malpica, Eduardo Parga, ha pedido a los vecinos que no beban agua de la traída hasta nuevo aviso: “Por seguridad, que no consuman, que no beban”.
A raíz del incidente, Ecoloxistas en Acción ha presentado una denuncia penal contra responsables políticos y técnicos de la Xunta por supuestos delitos contra el medio ambiente.
La organización ecologista exige que se investiguen las causas y se depuren responsabilidades.
Esta es la segunda incidencia grave en la zona en algo más de una década, después de que en 2014 reventara otra balsa que causó daños valorados en 100.000 euros. Por su parte, el PSOE ha anunciado que exigirá en el Parlamento gallego la realización de analíticas del agua.
La diputada socialista Patricia Iglesias ha sido contundente: “El vertido llegó al mar y el daño medioambiental puede estar ahí, y las responsabilidades políticas también. Monte Neme no es un accidente imprevisible, es el resultado de la inacción y abandono del gobierno gallego en relación con la seguridad minera”.
Durante este lunes está prevista una reunión entre la empresa encargada de la regeneración de la explotación y la Dirección Xeral de Minas de la Xunta de Galicia.
Aunque los trabajos de restauración de las balsas comenzaron en diciembre, el colapso se produjo en una galería de los años 40 de la que “no se tenía constancia”, según ha explicado el alcalde Eduardo Parga. “Esa galería era muy antigua, estaba taponada, estaba por debajo del nivel del agua.
Entonces, no se vio”, ha detallado el regidor.
La historia de la mina de Monte Neme se remonta a la Primera Guerra Mundial, cuando comenzó la extracción de wolframio, un mineral estratégico usado para los filamentos de las bombillas y para endurecer el acero. Durante la Segunda Guerra Mundial, el régimen de Franco utilizó este material como pago a la ayuda prestada por la Alemania nazi durante la Guerra Civil.
Tras un repunte durante la guerra de Corea, la mina entró en decadencia y cerró definitivamente en los años 80.
Tras su abandono, quedaron más de 41.000 metros cúbicos de agua contaminada. El intenso color turquesa de estas aguas, producto de los minerales tóxicos, se convirtió paradójicamente en un reclamo para cientos de influencers que, ignorando el peligro, se saltaban las vallas para fotografiarse en el llamativo paisaje.













