SUMAR NO SUMA Y PODEMOS NO PUEDE: UN ANÁLISIS TRAS LAS ELECCIONES ARAGONESAS

SUMAR NO SUMA Y PODEMOS NO PUEDE: UN ANÁLISIS TRAS LAS ELECCIONES ARAGONESAS
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SUMAR NO SUMA Y PODEMOS NO PUEDE: UN ANÁLISIS TRAS LAS ELECCIONES ARAGONESAS

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Tras las elecciones aragonesas, se confirma una realidad ineludible: Sumar no suma y Podemos no puede. La Chunta Aragonesista, en cambio, ha experimentado una notable mejora en sus resultados, lo que sugiere algunas claves para la izquierda de cara al futuro.

Lecciones de Aragón: ¿Qué debe cambiar la izquierda?

Primer punto: Las izquierdas nacionales, tanto las no nacionalistas como las no regionalistas, no están funcionando en territorios donde existe una fuerte presencia de la izquierda soberanista. No logran ofrecer algo más atractivo que las opciones vernáculas y, además, el sistema electoral no favorece la fragmentación ideológica. Los resultados en Aragón, donde la falta de confluencia restó votos a IU-Sumar y Podemos, contrastan con Extremadura, donde la unión sí mejoró los resultados a costa del PSOE.

Esto no significa que esos votos perdidos vayan directamente a la Chunta Aragonesista, ni que solucione la caída del PSOE, que ignora problemas como la vivienda.

Segundo punto: Es necesario replantear la estrategia de diálogo con el Partido Popular. La confrontación constante, donde se intenta disputar cada voto a Vox, solo beneficia a la extrema derecha. Alberto Núñez Feijóo carece del carisma necesario, y Santiago Abascal tiene una mejor presencia mediática. El debate con la derecha actual no lleva a ningún lugar constructivo.

Tercer punto: Es hora de confiar en Gabriel Rufián. Aún no está claro qué propuesta concreta puede ofrecer el portavoz de ERC para una posible confluencia confederal de la izquierda, pero las opciones se reducen cada vez más.

Hacia un nuevo modelo de país

Las últimas elecciones generales han evidenciado una división entre dos modelos de país: uno centralista, liderado por la derecha, y otro plurinacional, representado por el PSOE. La táctica del voto contra el fascismo ha perdido fuerza como movilizador.

La confianza en Rufián no es un acto mesiánico, sino el reconocimiento de su capacidad para catalizar un sentir común en territorios soberanistas y no soberanistas. Incluso en regiones tradicionalmente españolistas como Murcia, se percibe un creciente respeto hacia su figura.

Su principal obstáculo podría estar en su propio partido, ERC, donde algunas voces se muestran reticentes a diluir la identidad nacional. Sin embargo, ya sea como líder o como figura clave, Rufián representa una de las últimas oportunidades para la izquierda antes de 2027.

Este escenario, del que el PSOE se mantiene al margen, podría dar lugar a una nueva fuerza política que integre a todos los partidos a la izquierda de los socialistas: un Sumar que realmente sume, un Podemos que recupere su fuerza y una izquierda unida que sirva para algo más que autodestruirse.