TRAGEDIA FERROVIARIA EN ADAMUZ: EL TESTIMONIO DEL JEFE DE BOMBEROS

TRAGEDIA FERROVIARIA EN ADAMUZ: EL TESTIMONIO DEL JEFE DE BOMBEROS
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TRAGEDIA FERROVIARIA EN ADAMUZ: EL TESTIMONIO DEL JEFE DE BOMBEROS

Francisco Carmona, jefe técnico de los bomberos de la Diputación de Córdoba, ha relatado la crudeza de las labores de rescate tras el trágico accidente ferroviario ocurrido en Adamuz, que dejó un saldo de 45 víctimas mortales.

Una Noche de Horror

En una entrevista concedida tras la misa en memoria de las víctimas, Carmona detalló que la primera noche se movilizaron cinco parques de bomberos de la Diputación y el del Ayuntamiento de Córdoba, reuniendo a cerca de 50 efectivos en la zona del desastre. Al llegar, los bomberos de Montoro ya trabajaban en el tren Iridio, cuyo estado no era crítico. Sin embargo, a unos 800 metros, la situación era desoladora: el tren Alvia era “un amasijo de hierros” donde se concentraba “lo peor”.

Según Carmona, la prioridad inicial fue rescatar a los supervivientes. “Antes que poder ni coordinar ni organizar nada, pues me tiré con ellos allí dentro a movilizar personas, a movilizar a heridos, para ayudarles a sacarlo”, narró.

El acceso a los vagones del Alvia, completamente destrozados, se realizaba “por los huecos que pillábamos”, despejando chapa y asientos para alcanzar a las víctimas. En los momentos más críticos, Carmona confesó haber tenido que “movilizar fallecidos para poder llegar a otras personas vivas que demandaban ayuda”.

Búsqueda Agónica de las Últimas Víctimas

La localización de las dos últimas víctimas se prolongó hasta el jueves, en una operación que el jefe de bomberos describió como “laboriosa y técnicamente muy exigente”, tanto a nivel físico como mental. La búsqueda se centró en una zona donde se amontonaban los bogies del tren, piezas de hasta 11 toneladas. Fue necesario despejar la vía, levantar raíles y allanar el terreno para permitir el acceso de maquinaria pesada.

A pesar de que los perros de la unidad canina marcaban múltiples puntos debido a la presencia de restos biológicos, lo que generaba “muchos distractores”, los equipos persistieron en la búsqueda.

Finalmente, los dos últimos cuerpos fueron hallados bajo un vagón, “semienterrados en tierra”, tras insistir en una zona que ya había sido revisada. “Fue a mano, prácticamente, quitando hierro, escarbando con las manos. Fue complicado”, explicó Carmona.

Una Experiencia que Marca

Carmona, veterano en situaciones de emergencia, admitió que esta ha sido una de las tareas más difíciles de su carrera. “Estoy acostumbrado a ver de todo, por desgracia, pero 45 cuerpos en muy mal estado…

no ha sido agradable, ha sido durete. Es una intervención que te marca”, confesó. Por este motivo, consideró fundamental que todos los bomberos que participaron en el operativo reciban apoyo psicológico.

Según Carmona, muchos efectivos no solicitarán ayuda por iniciativa propia, pero la necesitan, ya que algunos “llegaron esa noche llorando como una Magdalena porque fue duro de ver”, según le transmitieron los jefes de turno. La labor concluyó con el hallazgo de las últimas víctimas, un momento crucial para que las familias pudieran encontrar consuelo.

“Nosotros lo único que queríamos era encontrar esos dos últimos cuerpos, que las familias descansaran tranquilas, y ya está, y la labor cumplida”, concluyó.