
Ucranianos enfrentan un cuarto invierno de guerra con apagones y bajas temperaturas
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Ucrania se enfrenta a su cuarto invierno consecutivo bajo el peso de la guerra, una realidad que erosiona la esperanza de sus ciudadanos, atrapados en un conflicto aparentemente interminable. Los apagones y la falta de calefacción se suman a las duras condiciones de vida.
Bombardeos a infraestructuras energéticas: un retorno a la Edad Media
Desde hace semanas, Kiev y otras ciudades ucranianas son blanco de misiles y drones que atacan las infraestructuras energéticas. Estos ataques han provocado apagones que dejan al país entero a oscuras durante horas, sumiendo a la población en condiciones precarias.
Olena Zaliesnova, profesora de español en la Universidad Lingüística de Kiev, relata la situación en la capital. Desde su casa, donde a menudo carece de electricidad, explica que tras cuatro años de conflicto, se han visto obligados a adaptarse.
Han instalado una estación eléctrica independiente que se carga durante las horas en que tienen suministro, que a veces se reduce a solo dos horas diarias. Esta batería le permite encender la luz o seguir trabajando, ya que la universidad no tiene calefacción y las clases se imparten online.
Situación crítica para los más vulnerables
La situación es especialmente difícil para aquellos que no pueden permitirse una estación eléctrica, como jubilados, personas mayores o familias con niños pequeños. “Sufren mucho”, afirma Zaliesnova.
Según la profesora, el objetivo de Putin es la aniquilación del pueblo ucraniano: “En general, es que no existamos. Su deseo mayor, que no exista el pueblo ucraniano”.
Asegura que el líder ruso tiene múltiples planes para lograrlo, ya sea matando a soldados y civiles u obligándolos a abandonar sus hogares para ser reemplazados por rusos.
Refugio contra el frío y la falta de calefacción
Ante temperaturas que han llegado a superar los 20 grados bajo cero, el Ayuntamiento de Kiev ha instalado carpas para que los vecinos puedan refugiarse, calentarse y cargar sus teléfonos móviles. Zaliesnova no ha necesitado recurrir a ellas, ya que vive en un distrito antiguo con calefacción y cocina de gas, pero reconoce que la situación es peor en las zonas de nueva construcción, donde algunos llevan semanas sin calefacción.
Un conflicto que parece no tener fin
A pocos días de cumplirse cuatro años de guerra, Olena Zaliesnova recuerda su incredulidad inicial ante la posibilidad de un conflicto prolongado. Ahora, lamenta que la guerra no tenga fin y teme que pueda extenderse por cuatro años más.
Firmeza y confianza en el futuro
A pesar de las dificultades, la profesora nunca se planteó abandonar Ucrania. Su nuera y sus nietas se refugiaron en Alemania durante un tiempo, pero decidieron regresar.
Actualmente, su hijo está en el ejército y ella vive con ellas tres. “Yo no he pensado en salir del país en ningún momento”, afirma con firmeza, añadiendo: “Es mi país, es mi casa, es mi ciudad”. Mantiene la “mucha confianza a nuestro ejército y a todos los países civilizados del mundo que nos están apoyando mucho”.
Desconfianza hacia Donald Trump
Zaliesnova no confía en que Donald Trump pueda lograr una paz duradera entre Rusia y Ucrania, aunque consiga sentar a ambos países en una mesa de negociación.













