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Un gallego contra la emigración y la desmemoria
Rosalía de Castro las llamaba “Viudas de vivos” en su poemario *Follas Novas*, publicado en 1880. Mujeres solas en una Galicia miserable, abandonadas por hombres jóvenes que huían en busca de un futuro. Viudas de la emigración.
La poeta gallega lamentaba: “Galicia, sin hombres quedas que te puedan trabajar. Tienes, en cambio, huérfanos y campos de soledad, y madres que no tienen hijos e hijos que no tienen padres. Y tienes corazones que sufren largas ausencias mortales, viudas de vivos y muertos que nadie consolará”.
Esa Galicia hambrienta impulsó a casi dos millones de personas a emigrar entre 1836 y 1960. Solo en la segunda mitad del siglo XIX, la región perdió alrededor de una cuarta parte de su población. La magnitud del éxodo solo se compara con el de Irlanda en el mismo período. Durante un tiempo, casi la mitad de los españoles que emigraron a América provenían de Galicia.
Rosalía de Castro: Un símbolo cultural
La propia Rosalía de Castro era hija de una “viuda de vivo”. Su padre era sacerdote, una vergüenza en la época. En su partida de bautismo figura como “de padres desconocidos”. Su infancia marcó profundamente su obra, reflejando la dureza de la vida en la Galicia de entonces, especialmente para las mujeres. Hoy es un símbolo cultural gallego, aunque pocos la leen realmente.
Alberto Núñez Feijóo, en una entrevista como presidente de la Xunta, la citó como su escritora preferida, pero luego fue incapaz de nombrar una sola de sus obras. Esta impostura no es nueva en el líder del PP, pero más graves son sus erráticas posiciones políticas y su oportunismo electoral, siempre a la sombra de la extrema derecha.
Regularización de inmigrantes: Un debate hipócrita
Se pueden criticar los tiempos y las formas de la reciente regularización de inmigrantes impulsada por el Gobierno. Pero son inaceptables las mentiras y la demagogia con las que la oposición ha atacado esta medida, idéntica a las que aprobaron gobiernos anteriores, incluidos los de Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero.
El mismo Feijóo que ahora la critica, respaldó públicamente una iniciativa popular en favor de la regularización en 2024. “Hay un debate que debemos zanjar con los inmigrantes que viven y trabajan en España pero que no obtienen o no han obtenido de momento papeles. Y esos pueden estar tranquilos”, aseguró entonces.
Hoy, esas personas están más tranquilas, pero no gracias a Feijóo, quien intenta boicotear la medida en Europa. Tampoco gracias a Vox, que desearía aplicar en España las políticas antiinmigrantes de la extrema derecha estadounidense.
Beneficios de la regularización
Es falso que la regularización vaya a “colapsar” los servicios públicos. Estas personas ya están aquí, sus hijos van a las escuelas y son atendidos en los hospitales. La diferencia es que, ahora, saldrán de la economía sumergida, serán menos vulnerables a los abusos laborales y tendrán menos miedo al futuro. Además, pagarán más impuestos.
Según estudios, el beneficio fiscal neto de la regularización oscila entre 3.300 y 4.000 euros al año por cada inmigrante. Esto significa más recursos para los servicios públicos, no menos.
También es falso que el Gobierno manipule el censo para ganar las elecciones de 2027. Es indignante que Feijóo alimente esta teoría de la conspiración, cuando el PP gallego se ha aprovechado históricamente del voto de los emigrantes, cultivando el voto de la diáspora con subvenciones y una red de agentes electorales.
El voto de los emigrantes
Siempre ha parecido un disparate que ciudadanos que viven en Uruguay, Argentina o Brasil decidan quién debe gobernar Galicia. Pero es aún más contradictorio que se niegue el voto a personas que viven, trabajan y pagan impuestos en España.
En cualquier caso, los inmigrantes regularizados no podrán votar en las próximas elecciones generales, ya que necesitan la nacionalidad. Solo podrían votar en las municipales, y es dudoso que esto beneficie electoralmente a la izquierda, ya que la mayoría de los regularizados son latinos, un bloque heterogéneo con un sesgo conservador.
Feijóo conoce todos estos datos y argumentos. Su discurso actual no es ignorancia, sino cálculo. El cortoplacismo de un líder que se vendió como moderado y hoy compite con Ayuso y Vox.
Memoria de la emigración
España fue durante más de un siglo un país de emigrantes. Hoy recibe a quienes buscan lo mismo que buscaron nuestros abuelos: trabajo, seguridad, futuro. Hay algo profundamente indecente en haber sido emigrantes y olvidarlo en tan pocas generaciones.













